El nacionalismo siempre vuelve
Si Sánchez se sale con la suya, el nacionalismo volverá a hacerlo, y lo hará con más experiencia e instrumentos frente a un Estado más débil y ausente
Si Sánchez se sale con la suya, el nacionalismo volverá a hacerlo, y lo hará con más experiencia e instrumentos frente a un Estado más débil y ausente
Sánchez es nuestro Trump o, mejor dicho, es la parodia que se hace de Trump. Es un personaje narcisista, mentiroso y autoritario, a quien no le gustan los límites en su acción política
El separatista avispado debería votar al PSC, porque el de los socialistas es un separatismo lento, pero también eficaz
El PSOE solo volverá a cierta lealtad a la democracia si percibe claramente que su sumisión al sanchismo es considerablemente castigada por los electores
El choque entre la cultura del poder del populismo y la cultura de la libertad de la Constitución nos ha conducido hasta las puertas de Tannhäuser de la democracia
Sánchez y Aragonès están destrozando Cataluña, pero son de la élite nacionalista. Son intocables. Están envueltos con el manto mágico de la estelada
Tomar decisiones sin tener en cuenta las consecuencias debería circunscribirse únicamente a la infancia, pero ahí tenemos a Sánchez perdonando a los sediciosos y liberando a los violadores
Sánchez ha abierto la puerta, y el procès se ha metido hasta en la cocina de La Moncloa
Si Quebec es un espejo para los separatistas catalanes, este debería ser un espejo roto
Camus, el humanista, el amante de la verdad, defendía la responsabilidad personal y los límites en la acción política
Los líderes separatistas han lamentado los errores del procés, pero nunca se han arrepentido del daño infligido a la sociedad catalana
Los mossos observan, entre estupefactos e indignados, los esfuerzos de la conselleria de Interior por politizar el cuerpo y dificultar la lucha contra el crimen
Si ZP pactó con los separatistas una modificación de la Constitución por la puerta de atrás, Sánchez nos ha colado, como mínimo, un nuevo tripartito por la trastienda
Tras meter a Cataluña en una amarga decadencia, los de Carles Puigdemont, Laura Borràs y Jordi Turull llevan años descendiendo sin freno hacia el valle del frikismo
Hoy, en un Parlament catalán descabezado, concluye un debate de política general que es el mejor ejemplo de la década perdida. Ha sido otra vuelta de hámster. Para evitar el debate sobre la (inexistente) gestión del presidente de la Generalitat
Al gobierno más caro de la historia no le pasa por la cabeza reducir la inflación política
El proceso de extranjerización de media Cataluña sigue adelante, más vigente que nunca
Esta será la Diada de los separatistas separados. Será un espectáculo cainita y la demostración de que el odio es cegador
En la Enquesta a la Joventut de Barcelona 2020, encargada por el ayuntamiento, más de dos tercios de los barceloneses menores de 35 años rechazaban explícitamente la secesión
El insulto permanente de los socialistas contra Feijóo es una prueba irrefutable de su debilidad y de su falta de ideas
Quieren ser supervíctimas, pero son, como diría Umberto Eco, “una legión de imbéciles”
Ni el control prácticamente absoluto de los medios de comunicación en Cataluña permite al nacionalismo barrar el paso a la libertad de pensamiento
El despilfarro en este inflacionario gobierno seguirá siendo colosal porque no dejarán de meternos más impuestos antes de recortar una mísera peseta en altos cargos
Entonces, el mundo nos miraba entonces con admiración. Treinta años después, sin embargo, nos sobrevino la decadencia
Hoy la ambición de este presidente ultranarcisista se sostiene solo gracias a tres alfileres, gracias a un nuevo y peor tripartito: Bildu, Esquerra y Podemos
El gobierno de la nación se adhiere al cuento procesista según el cual existe un conflicto entre Cataluña, como un todo, y España, como una nada
La mentira es la primera de las fuerzas, pero también tiene un límite. Y Boris Johnson parece haberlo rebasado
Sánchez tiene una ambición infinita y un amor por sí mismo que supera los intereses de su partido y del interés general del país
Oltra se va. Se va como vino, señalando, acusando, rabiando. Narcisista sin límite no dirige una palabra a la niña, a la auténtica víctima de esta triste historia
Quedan todavía las autopistas de pago de la Generalitat, que son, además, las más caras de España.
El nacionalismo catalán está llegando, pues, a su máxima expresión en la que nadie es ni digno ni puro, sino que todos somos un atajo de tarados
Cataluña es hoy líder en impuestos, burocracia y deuda y, a pesar de algún dato que pueda llevar al optimismo, la realidad es que el Principado se ha estancado
El PSC siempre se haya sumado con entusiasmo a la cancelación de los catalanes no nacionalistas, la mayoría de sus votantes incluidos
Mientras la Generalitat de Cataluña sigue creando más (y peores) impuestos, Andalucía crea más empresas y trabajadores autónomos, consolidándose un sorpasso en dinamismo empresarial que nadie había pronosticado
Carles Puigdemont se reunió con un emisario de Vladimir Putin horas antes de declarar infructuosamente la independencia de Cataluña
La izquierda española está haciendo el trabajo sucio al nacionalismo catalán, desgastando las instituciones del Estado y debilitando la democracia
La política catalana necesita reconciliarse con la verdad. Necesita enterrar el hacha de la hipocresía. Necesita un reequilibrio ideológico, a saber, más seguridad jurídica y menos cargas fiscales, más libertad y menos corrección política
Se ha pretendido dibujar una Cataluña uniforme y permanentemente enfrentada al resto de España, y se ha aplicado la desmemoria a todos aquellos grandes catalanes sin los cuales no se entendería la historia de nuestro país
El actual sistema monolingüe en catalán tiene la “virtud” de restar oportunidades de futuro a los hijos de las familias catalanoparlantes y, además, de cercenar los derechos de los hijos de las castellanoparlantes
Al contrario que Andalucía, Madrid o Galicia, la política catalana sigue ensimismada. La inflación económica empobrece a las familias y a las empresas, y la inflación nacionalista impide su recuperación