José Aljaro, consejero delegado de Abertis. EFE

Abertis desafía a S&P con su nuevo plan de crecimiento

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El grupo de Atlantia y ACS tiene operaciones en marcha que le costarán hasta 4.000 millones y busca dinero en el mercado pese a su deuda de 23.500 millones

Barcelona, 27 de enero de 2020 (04:55 CET)

Abertis dio un giro en octubre a la línea que habían marcado los nuevos accionistas, Atlantia, ACS y Hochtief, de parar las inversiones, y anunció la compra del 50,1% de RCO en México, todavía no culminada. Esta misma semana se ha conocido que la multinacional de concesiones de autopistas ha pujado por Brisa, el líder portugués del sector. José Aljaro y su equipo se han puesto en modo compra y la suma de ambas operaciones, si fructifican, supondrán unos 4.000 millones que presionarán al alza su deuda, con S&P vigilante.

La concesionaria de origen catalán ha presentado una oferta no vinculante por el 80% de Brisa por 2.400 millones, según confirmaron fuentes del sector a este medio. La venta del líder portugués está en una fase muy inicial y, de hecho, sus propietarios, el fondo Arcus y José de Mello, todavía no han abierto la fase de ofertas formales. Abertis competirá con los fondos especializados en infraestructuras Ardian y Macquire. La operación, por tanto, no es ni segura ni cercana, pero la compañía ya tiene un plan para pagarla, que pasa por endeudarse todavía más.

Pero esta no es la única compra en camino, ni la más cercana, de hecho. Abertis está en el proceso de compra del 50,1% de la mexicana Red de Carreteras de Occidente (RCO) a Goldman Sachs por 1.500 millones. La operación se encuentra en el proceso de obtención de autorizaciones, tras la que la compañía española tendrá que realizar una opa. La previsión de cierre de la compra es el segundo trimestre.

Abertis prevé cerrar este semestre la compra de RCO y puja por el líder de las autopistas portuguesas, Brisa

Abertis prevé pagar esta operación con caja —a 30 de junio de 2019, contaba con 2.100 millones, si bien la mayoría estaba vinculado a las filiales en varios países— y líneas de crédito ya disponibles. Por tanto, a priori no debería afectar a su endeudamiento. Pero agotará el poco margen de crecimiento que tiene sin apalancarse o ampliar capital, algo que ahora no entra en los planes de sus accionistas.

Para acometer inversiones corrientes y también nuevas operaciones, la compañía que preside Marcelino Fernández Verdes, mano derecha de Florentino Pérez, ha aprobado solicitar a la bolsa de Irlanda ampliar su plan de bonos de 7.000 millones hasta los 12.000 millones de euros. Estos 5.000 millones extra se dedicarán principalmente a financiar crecimiento, pues Abertis ha refinanciado ya en 2019 buena parte de su deuda, abaratando su coste, y no tiene vencimientos hasta 2022.

El escollo que tiene la compañía controlada por el grupo italiano Atlantia (50,1%) es su deuda, que según el último dato disponible, del 30 de junio de 2019, era de 23.555 millones de euros. La cifra supera seis veces el ebitda de Abertis, que en 2018 fue de 3.549 millones y el año pasado crecía un 8%. Esta ratio de seis veces se considera alta, incluso para una compañía en crecimiento. Incrementar la deuda en 5.000 millones en 2020, con un ebitda quizá en contracción por la pérdida de concesiones en España, puede elevar la ratio hasta siete u ocho veces.

Abertis tiene una deuda de más de 23.500 millones, seis veces su ebitda, tras incrementarla en 10.000 millones en un año

El problema que tiene un endeudamiento alto, más allá de tener que reducirlo y de su coste financiero, es que Abertis se juega el investment grade. Es decir, el aprobado de las agencias de rating. De ello depende que los inversores consideren a una compañía atractiva para poner su dinero y, por tanto, condiciona que se pueda financiar a buen precio tanto con la banca como con las emisiones de deuda.

Hasta el momento, Abertis ha tenido una reputación financiera intachable. Por ejemplo, emitió 1.500 millones de euros en bonos el 17 de septiembre pasado, el mismo día en que Giovanni Castellucci, entonces consejero delegado de Atlantia y uno de los grandes valedores de la compra de Abertis, dimitió por la tragedia de Ponte Morandi y los indicios que apuntaban a manipulación en los informes de mantenimiento de las infraestructuras en Italia. Pese a ser un mal día, logró sobredemanda, rebajó el coste de su deuda y alargó los plazos de vencimiento a entre 2028 y 2032.

Sin embargo, también ha sufrido los contratiempos de la crisis de Autostrade per l’Italia y Atlantia. Hace menos de dos semanas, S&P rebajó el rating de la matriz de Abertis a bono basura y la de la compañía catalana a aprobado bajo (BBB-). Si bien es cierto que esta decisión no se basaba en el negocio de la empresa sino en la salud de su accionista de control, y las posibles consecuencias de la investigación del accidente de Génova, también lo es que se queda muy cerca del bono basura y que un apalancamiento excesivo puede ser decisivo.

Así disparó Abertis su deuda

El pasivo de Abertis se ha disparado en el último año. A cierre de 2018, ya con Atlantia, ACS y Hochtief en el capital, la deuda neta de Abertis era de 13.475 millones. La ratio respecto a ebitda era de 3,7 veces. La compañía había conseguido bajar su endeudamiento en más de 2.000 millones en solo un año, gracias a su generación de caja y a frenar las inversiones.

Pero en 2019 disparó su apalancamiento después de una operación de los que son sus accionistas desde hace año y medio para recuperar parte de la inversión. Un Florentino Pérez deseoso de obtener retorno y un Giovanni Castellucci con necesidad de caja por lo que pueda pasar en Italia decidieron darse un dividendo de 10.000 millones y traspasar la deuda de la compra a Abertis. Así pasó de unos 13.500 millones a más de 23.500.

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