Imagen de una actividad durante el proyecto 'Toallitas al váter' | Aigües de Barcelona

Aigües de Barcelona, contra el vertido de toallitas al váter

stop

La compañía pretende concienciar del mal hábito de lanzar las toallitas al inodoro, ya que provoca un grave perjuicio en las tuberías

Barcelona, 19 de noviembre de 2018 (04:55 CET)

Con motivo del día mundial del saneamiento, que se celebra cada 19 de noviembre, Aigües de Barcelona ha relanzado su campaña ‘Stop toallitas al váter’, cuyo objetivo es reducir el vertido de este material al inodoro.

Según un análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el papel se desintegra un 95% tras dos días en el agua mientras que las toallitas solo un 36%. Este es el motivo por el cual Aigües de Barcelona quiere concienciar a la población sobre su correcto desecho.

Ocho de cada diez servicios de limpieza de cañerías ha sido ocasionado por las toallitas húmedas

La campaña pretende que los usuarios asuman la importancia de desechar las toallitas en papeleras y no en sanitarios. El motivo es porque éstas contienen fibras sintéticas y sustancias que impiden su fácil desintegración en el agua.

Este mal hábito está provocando una costosa factura, tanto a nivel económico como medioambiental. Un estudio de la plataforma calcula que ocho de cada diez servicios de limpieza de cañerías han sido ocasionados por las toallitas húmedas. Cada reparación cuesta a la comunidad de vecinos, como mínimo, 300 euros.

El vertido indiscriminado de toallitas al inodoro provoca 200 millones de euros anuales de pérdidas

La asociación europea de empresas de abastecimiento y saneamiento EurEau estima que el vertido indiscriminado de toallitas al inodoro provoca pérdidas que se acercan a los 200 millones de euros anuales y supone un aumento total de los costes de gestión del ciclo integral del agua entre un 4% y un 6%. En el caso de la gestión de depuradoras el impacto es mayor, ya que implica un gasto superior a un 18%.

El responsable de planta de EDAR Besòs, Ignasi Batallé, destaca la importancia de concienciar a la población: “lo más importante es que la gente sea consciente de la cantidad de problemas que supone lanzar una toallita al váter”.

“Asimismo, en las épocas de lluvias intensas, la red de saneamiento no tiene capacidad de tratar toda el agua y afecta negativamente al medioambiente y a la pesca”, concluye Batallé.

fc 171122 7746
Imagen de una actividad durante el proyecto 'Toallitas al váter' | Aigües de Barcelona

“Stop toallitas al váter”, un proyecto por fases

Un estudio de Aigües de Barcelona determina que en los 36 municipios que conforman el área metropolitana de Barcelona se lanzaron 4.400.000 de kilos de desechos, casi 1,4 kilos por habitante.

En ese contexto, con el objetivo de reducir el impacto medioambiental,  la compañía inició en 2016 la campaña ‘Stop toallitas al váter’ en los cinco municipios del Baix Llobregat de los que depende la Estación Depuradora de Aguas Residuales Gavà – Viladecans: Sant Boi de Llobregat, Gavà, Sant Climent de Llobregat, Viladecans y Castelldelfels.

La primera iniciativa de la acción consistió en combinar sesiones de sensibilización en restaurantes, bares y escuelas con el reparto de más de mil papeleras de baño. Gracias al programa, se redujo significativamente el volumen de desechos: de 265,22 toneladas en los primeros nueve meses de 2016 a 244 en el mismo periodo en 2017.

Tras la campaña, los residuos tratados en la depuradora del Besòs se han reducido en un 37% desde enero de 2016

La segunda fase de la campaña se lanzó el año pasado en los municipios de Sant Adrià de Besòs y Santa Coloma de Gramanet, junto a los distritos de Barcelona norte (Sant Martí, Sant Andreu y Nou Barris).

La estrategia era concienciar de que las toallitas no son biodegradables. Los resultados fueron un éxito: los residuos tratados en la depuradora del Besós se han reducido en un 37% desde enero de 2016.

Por su parte, con motivo del día mundial del saneamiento, Aigües de Barcelona pretende relanzar la tercera fase de la campaña. Esta vez se centrará en los municipios que emplean la depuradora de Montcada i Reixac para tratar sus aguas residuales.