Alarma en el sector del aceite por un nuevo estudio de OCU. En la imagen, una fábrica de aceite de oliva.

Alarma en el sector del aceite por un estudio de la OCU

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Los fabricantes y envasadores de aceite piden al Gobierno su intervención porque temen los daños de un estudio dudoso de la OCU

David Placer

Economía Digital

Alarma en el sector del aceite por un nuevo estudio de OCU. En la imagen, una fábrica de aceite de oliva.

Madrid, 25 de octubre de 2018 (04:55 CET)

Dos patronales del sector del aceite de oliva han encendido todas las alertas por un nuevo estudio de la OCU que se presentará en las próximas horas.

Los envasadores y exportadores temen que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pueda perjudicar a varias compañías con un nuevo estudio del aceite de oliva, seis años después de su última polémica con el sector.

Las patronales Anierac y Asoliva han enviado una carta conjunta al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, para advertir sobre las graves consecuencias económicas que este informe de la OCU podría ocasionar a las empresas productoras y exportadoras de aceite de oliva.

La carta al Gobierno

“Nos vemos obligados a solicitar su atención tras haber trasladado a la OCU y a este ministerio las numerosas incidencias y errores que justifican nuestra preocupación y que son la causa por lo que solicitamos que se suspenda la publicación de este estudio para que sea realizado con el rigor y las garantías exigibles”, ruegan Primitivo Fernández, director de la patronal de envasadores Anierac, y Rafael Pico, director de la asociación de exportadores Asoliva. 

Los representantes de las patronales, alarmados por la bajada de ventas que puede suponer un nuevo estudio de la OCU, enviaron esta carta al ministro el pasado viernes para advertir que los estudios de la OCU están notablemente “deformados”.

Las patronales están convencidas de que el nuevo estudio de la OCU sobre las calidades de los aceites de oliva será aprovechado por sus competidores internacionales para cuestionar la producción nacional y bajar la reputación y los precios del producto español.

ministro ocu

 

La trama de la OCU, desmontada en los tribunales

La OCU es, en teoría, una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a defender los derechos de los consumidores españoles. Es, al menos, lo que aseguran sus responsables.

Pero, en realidad, la OCU forma parte de una red empresarial que factura, sólo en España, 25 millones de euros anuales y que tiene conexiones en paraísos fiscales, tal como acreditó Economía Digital en los tribunales de Madrid, en juicio celebrado el 12 de marzo pasado.

Este medio descubrió graves irregularidades en los estudios promocionados por la OCU con las cremas faciales. La OCU promovió la crema Cien de Lidl, que fue nombrada como la mejor de España y la “reina de las cremas”.

La organización, que en teoría mantiene la imparcialidad en sus estudios, animó a comprar la crema de los supermercados alemanes y declaró que el producto había vencido, en pruebas de laboratorio, al resto de cremas de mercado. ¿Qué motivó tal acción publicitaria gratuita?

Este diario demostró, ante los tribunales, que el estudio estaba trucado. La crema de Lidl no ocupó el puesto número uno, tal como reconocieron los responsables de los laboratorios alemanes y portugueses contratados para el estudio ante la juez. La crema de Lidl realmente ocupó el puesto número 16 entre medio centenar de productos analizados.

La OCU demandó a este medio por publicar artículos periodísticos que cuestionaban sus estudios. Los tribunales dieron la razón a este medio y obligaron a la OCU a pagar las costas del juicio.

La falta de rigor de la OCU

Al menos seis patronales han cuestionado los estudios de la OCU por falta de rigor, entre ellos el sector de la leche, el aceite y la carne envasada. Y algunas empresas de peso en su sector, como Danone, ha asegurado públicamente que los estudios carecen de profesionalidad y no son fiables.

Ahora la industria del aceite teme que un nuevo estudio hunda la imagen y los precios del aceite español. El anterior estudio concluyó que las marcas vendían una calidad superior a la real y que utilizaban el término “virgen extra” para aceites que no tenían esa categoría. La patronal rechazó los estudios entonces por falta de rigor. Ahora, piden el auxilio del nuevo ministro. Por ahora, no ha contestado.

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