Almirall despedirá más para financiar sus productos estrella

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Los Gallardo dedicarán a los nuevos proyectos de crecimiento los recursos ahorrados con otra reducción de plantilla

El consejero delegado de Almirall, Eduardo Sanchiz I EFE

Barcelona, 18 de octubre de 2016 (09:16 CET)

La farmacéutica de la familia Gallardo, Almirall, despedirá a 121 empleados más. Según informa la firma al regulador bursátil español (CNMV), lo hace para "reasignar recursos" hacia los nuevos proyectos de crecimiento.

El ahorro pagará el lanzamiento de dos productos para la psoriasis en Europa y promoverá el crecimiento en el área de estética. La cotizada asegura que este "necesario" ajuste de plantilla "se llevará a cabo con el mayor respeto" hacia los empleados, por lo que propondrá un plan social que permita minimizar los efectos de los despidos.

El plan, en todo caso, no afectará a las directrices financieras para 2016 confirmadas al mercado el pasado 22 de julio, con motivo de los resultados del primer semestre de 2016, subraya Almirall. Almirall logró un beneficio neto de 80,5 millones de euros entre enero y junio de este año, el 36,9% año sobre año.

Almirall, que facturó 428 millones entre enero y junio ( 5%), prevé un crecimiento porcentual "de un dígito alto" en 2016 en ingresos totales, ventas netas y resultado bruto de explotación a tipos de cambio constante.

Despidos sin tregua

En los últimos cinco años, la compañía ha vivido varios procesos traumáticos, como dos expedientes de regulación de empleo o la venta de una parte importante de su negocio, la de respiratorios, a AstraZeneca. La plantilla se ha reducido de más de 3.300 personas a poco más de 2.000 durante la crisis.
  
A finales de 2013, Almirall anunció que despediría a 250 personas a causa de la caída de ventas, propiciada por los recortes en sanidad y del gasto farmacéutico. Finalmente, este expediente de regulación se quedó en unos 180 empleados.   

Unos meses después, anunció la venta de su negocio respiratorio a AstraZeneca, que supuso el traspaso de más de 700 empleados a la compañía británica, aunque la producción se sigue haciendo desde la fábrica de Sant Andreu de la Barca (Barcelona). El último recorte, más reducido, lo hizo en 2015, cuando despidió a 59 personas de su área de investigación y desarrollo.

Brecha salarial

La empresa ha perdido cerca de 1.300 empleados durante la crisis y ha mantenido congelado el sueldo de la plantilla mientras el consejero delegado, Eduardo Sanchiz, mejoraba su retribución un 70% desde 2012 tras rescatar a la compañía de un futuro incierto.

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