Boliburgueses y bolichicos en España

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Los jóvenes empresarios del régimen venezolano traen las abultadas fortunas ganadas durante el chavismo y buscan socios españoles. Algunos ya lo han logrado

Rafael Lacava, alcalde chavista que vive entre Venezuela y España.

Madrid , 16 de octubre de 2015 (23:00 CET)

Boliburgués 1:

Ernesto Velasco es el último boliburgués en llegar a España. Acaba de aterrizar de Venezuela, con su mujer, sus hijos y sus perros. Velasco es un joven empresario venezolano que ha tenido la suerte de conectarse con las altas esferas del régimen chavista. Y gracias a eso obtuvo jugosos contratos de importantes remodelaciones urbanísticas en Caracas.

Los boliburgueses, esa casta empresarial que ha escalado económica y socialmente durante el gobierno de Hugo Chávez, buscan multiplicar sus fortunas lejos del país de origen. Algunos lo han intentado en Estados Unidos, pero las investigaciones y el acoso de la justicia estadounidense ha hecho que se desvíen a España.

Velasco es el socio venezolano del ideólogo de Podemos, Juan Carlos Monedero. Arquitecto de profesión, cobró  69.000 euros por un documento sobre una moneda única latinoamericana. Con ese trabajo, Monedero se embolsó más de 400.000 euros y dejó los casi 70.000 euros a su socio por "ayudarle a conseguir información y por hacer traducciones".

Ahora vive en la exclusiva urbanización "El Encinar de los Reyes", en Madrid y busca socios españoles para seguir viviendo de los eventos, espectáculos y exposiciones que organiza para el gobierno venezolano.

Boliburgués 2:

Rafael Lacava es un polémico alcalde de la ciudad de Puerto Cabello, uno de los puertos más importantes del país. Cuando el Barcelona FC fichó a su hijo para la Masía, la familia se mudó a Barcelona y el alcalde comenzó a vivir a caballo entre Venezuela y España.

Se instaló en la zona alta de la ciudad e inscribió a sus hijos en el St Peter School, una institución donde la matrícula escolar anual puede alcanzar los 45.000 euros por alumno, según desveló el diario El Mundo.

Además de la política, el alcalde Lacava tiene otra obsesión: el fútbol. Por esa razón, a finales de 2012, el municipio venezolano llegó a un acuerdo económico con el Barcelona para montar una escuela de fútbol en la ciudad. El entonces portero Víctor Valdés viajó a Venezuela para la formación de la escuela y el año siguiente Sandro Rosell firmaba el convenio.

Boliburgués 3:

Roberto Rincón es un empresario petrolero y, según la prensa venezolana, es amigo íntimo del exjefe de la inteligencia venezolana Hugo Carvajal, que fue detenido en Aruba debido a una solicitud de arresto del gobierno estadounidense por supuestos vínculos con grupos de narcotráfico colombianos.

Rincón se convirtió desde el año 2003 en proveedor seguro de la industria petrolera venezolana. Expandió su empresa a Estados Unidos y ahora maneja su fortuna en España. La semana pasada, casó a su hijo en el monasterio de Ávila con la hija de Edgar Faroh, un empresario atunero que vende productos con la red de supermercados del gobierno.

Rincón ya cuenta con empresa en España, Tradequip, proveedora de servicios y consultorías en el sector petrolero y domiciliada también en el barrio de Salamanca.

Boliburgués 4:

Nervis Villalobos fue viceministro de Energía de Venezuela durante la década pasada. La policía española ha investigado sus cuentas en el Banco de Madrid, en el escándalo financiero que salpicó a la banca andorrana por lavado de dinero.

Villalobos cuenta con sociedades en las Islas Vírgenes y Madeira, según las investigaciones policiales. Estuvo implicado en una denuncia del exembajador de Estados Unidos en Venezuela, Otto Reich que lo acusaba de intermediar en sobornos de la empresa Derwick. También recibió pagos de la constructora asturiana Duro Felguera, que recibió un jugoso contrato en 2009 de 1.500 millones de euros.

Villalobos tiene una sociedad en Madrid, Kingsway, domiciliada en el barrio de Salamanca y que amplió su capital el año pasado de 3.000 euros a 3 millones de euros, según el Registro Mercantil.

Los bolichicos:

Los bolichicos pertenecen a la misma clase empresarial que los boliburgueses pero con una clara diferencia: su edad. Fueron bautizados de esa manera por el periodista venezolano Juan Carlos Zapata, que comenzó a seguir el rastro de sus negocios. El cabeza visible del grupo es Alejandro Betancourt que, con menos de 30 años, comenzó a ganar contratos para construir plantas eléctricas en Venezuela, a pesar de no acumular experiencia en el sector.

Con las ganancias de sus operaciones en Venezuela, compró el castillo toledano a Gerardo Díaz Ferrán y comenzó a entablar relaciones con empresarios españoles. Ahora es socio de los Albertos en un banco en Senegal. También se ha reunido con la patronal eléctrica española Unesa para explorar posibilidades de invertir en España. Ha empezado por todo lo alto. Como en Venezuela. 

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