La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. EFE

Botín quiere recuperar la Ciudad Financiera del Santander

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El banco ejercerá su derecho de tanteo sobre la sede central del banco, vendida hace diez años a Marme Inversiones

Barcelona, 19 de septiembre de 2018 (20:25 CET)

Banco Santander quiere recomprar la Ciudad Financiera, construida en el municipio madrileño de Boadilla del Monte, que alberga los servicios centrales del banco y que vendió en 1.900 millones de euros a principios de 2008 a Marme Inversiones.

Esta sociedad está en concurso de acreedores y el juzgado mercantil número 9 de Madrid es el encargado de liquidar sus activos, por lo que tendrá la última palabra entre las ofertas recibidas por la Ciudad Financiera.

En esa puja participan, al menos, un fondo kuwaití (AGC) y el inversor británico de origen iraní Robert Tchenguiz, que estarían dispuestos a ofrecer más de 2.000 millones de euros. También se especuló con la posibilidad de que Blackstone entrara al trapo.

La oferta del Santander no incluye la renta anual que la entidad pagaría por el inmueble si continuara como inquilino

No obstante, ahora también Banco Santander quiere hacer una oferta, que sería inferior a la de los anteriores interesados. Hay que tener en cuenta que su oferta, a diferencia de la del resto de participantes en la puja, no incluye la renta anual que la entidad pagaría por el inmueble si continuara como inquilino, que asciende a más de 1.500 millones.

Otro factor que juega a favor de la entidad presidida por Ana Botín es que el grupo financiero tiene un derecho de tanteo sobre el inmueble desde que decidió su venta en 2008 y firmó el contrato de alquiler por 40 años.

Por qué interesa la Ciudad Financiera

La recompra de la Ciudad Financiera tendría sentido para el Banco Santander por el mero hecho de que con ella se ahorraría los cerca de 50 millones anuales que paga por ocupar el inmueble y que se van actualizando.

La Ciudad Financiera se planificó en la época de presidencia de Emilio Botín para ahorrar los costes que suponían los 23 edificios que ocupaban en Madrid capital los servicios centrales del grupo y aumentar la eficiencia de sus trabajadores.

El proyecto, diseñado por el arquitecto irlandés Kevin Roche, costó 480 millones de euros, incluyó la construcción inicialmente de nueve edificios, 400.000 metros cuadrados y más de 5.000 plazas de aparcamientos.

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