Brasil ‘se vende’ a los inversores españoles

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La falta de incentivos, los conflictos sociales y una contracción de la economía en el tercer trimestre son los principales retos a superar

La estatua del Cristo de Corcovado es la imagen más conocida de Río de Janeiro | ED

29 de diciembre de 2013 (20:57 CET)

“En los países desarrollados ya está todo hecho, pero en Brasil queda mucho trabajo pendiente”. Con estas palabras, el director comercial del consulado de España en Sao Paulo (Brasil), Ángel Funes, anima a las firmas españolas a apostar por el país suramericano.

El interés por Brasil ha incrementado de forma considerable en los últimos años, pero podría disiparse con la misma rapidez con la que apareció y España es el segundo mercado inversor, sólo por detrás de Estado Unidos (EEUU). Por ello, aumenta la importancia de seguir cautivando a las compañías patrias.

Necesidad de nuevas infraestructuras

Brasil calienta motores para acoger en medio año el Mundial de Fútbol y, en 2016, los Juegos Olímpicos. La necesidad de crear nuevas infraestructuras, mejorar carreteras, incrementar las obras públicas y aumentar las líneas de metro para facilitar la movilidad en las principales ciudades es una de las prioridades del Gobierno que preside Dilma Rousseff. Y se trata de un trabajo contra reloj, ya que debe estar finalizado o muy avanzado para acoger sin problemas ambos eventos.

El país requiere, todavía, de mayores servicios. Tiene una población que ya supera los 200 millones de habitantes. Ahí es donde, según Funes, juegan un papel relevante las compañías españolas.“Animamos a los empresarios a tener confianza en Brasil”, insiste.

Varias piedras en el camino

Sin embargo, algunas trabas alejan todavía a las firmas españolas de este mercado emergente. La inseguridad --consecuencia de las desigualdades sociales--, la falta de incentivos para los inversores y algunos conflictos y revueltas pueden provocar el efecto inverso al deseado por el Ejecutivo de Brasil.

Algunas grandes firmas ya están instaladas en el país como Acciona, Iberdrola o Santander y, en determinados casos, como el del banco que preside Emilio Botín, el negocio brasileño supone el 30% de los beneficios del grupo, apunta Funes. Así, la huida o el recorte en la inversión de estas compañías sería un duro golpe para la economía brasileña.

Dificultades para acceder a los concursos

Pero, para poder entrar en este mercado emergente, es necesario acceder a los concursos públicos que licita el Gobierno, lo que dificulta el aterrizaje de medianas empresas frente a las grandes multinacionales. Además, en algunos casos, las reticencias de la administración brasileña para llevar a cabo ciertos proyectos aumenta la desconfianza en el país.

Entre las últimas iniciativas de Brasil destaca el AVE de Río de Janeiro a Sao Paulo. Los inversores interesados eran consorcios de España, Francia y Alemania. Sin embargo, el Gobierno se ha echado atrás y ha aplazado el concurso un año más.

“Brasil sigue siendo en muchos aspectos un país cerrado. La empresa extranjera tiene muchas dificultades para entrar. Hay que hacer consorcios con empresas locales. En el caso del AVE su retraso se debe a un problema de Gobierno que ve excesivamente elevada la inversión sin un retorno inmediato. Se debe a un a falta real de voluntad, aunque probablemente volverá a salir el concurso, pero no sabemos cuando”, detalla Funes.

La economía de Brasil se contrae

El Gobierno de Rousseff teme que las compañía extranjeras, en general, y las españolas, en particular, pierdan interés en el país después de que el crecimiento económico en el último año haya caído respecto a los ejercicios precedentes.

En 2012, la tasa de crecimiento apenas fue del 1% y, aunque estaba previsto que este ejercicio fuera del 2,5%, los datos del tercer trimestre han bajado las expectativas. Entre julio y septiembre, la economía brasileña se contrajo el 0,5% frente al segundo trimestre, según los últimos datos ofrecidos por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

Pese a todo, la imagen que se vende en el exterior es positiva para retener a las empresas foráneas. “Los fundamentos macroeconómicos de Brasil son sólidos y eso es positivo para los inversores extranjeros”, matiza el portavoz del consulado de España en Sao Paulo. Con todo, Brasil sigue siendo el primer destino mundial de las empresas españolas con una inversión total que supera los 65.000 millones de euros, según el ICEX.
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