El consejero delegado de Abertis, Francisco Reynés, en la presentación de resultados anuales de 2016. EFE/ED/archivo

Chile y Brasil amenazan la opa de Atlantia sobre Abertis

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El gobierno chileno vigila la fusión de Atlantia y Abertis, ya que controlaría el 78% de sus autopistas

Barcelona, 03 de junio de 2017 (07:55 CET)

Atlantia presentará a la CNMV el folleto de la opa sobre Abertis antes del 15 de junio. La operación tiene muchas incógnitas, sobre los deseos de La Caixa y el papel que jugará, y tendrá que superar numerosas trabas. Una de ellas será la fusión de los negocios en Latinoamérica, en concreto en Chile y Brasil, un reto muy importante. Las dificultades burocráticas y sobre todo la posición monopolística que tendrán pueden amenazar la operación.

Las autoridades de la competencia nada tienen que decir en España y Francia, donde Atlantia no opera, y poco en Italia, donde Abertis es un operador pequeño. Pero en Chile la situación es muy distinta. La compañía que dirige Francisco Reynés es el primer operador en el país, mientras el grupo controlado por la familia Benetton es el segundo. Juntos controlan el 78% de las autopistas del país.

Esta posición de poder ha llevado al gobierno de Michelle Bachelet a vigilar de cerca la operación. Atlantia deberá negociar con las autoridades de la competencia chilenas, que ya han manifestado que están monitorizando la fusión. Si creen que el mercado queda demasiado concentrado, podrían vetar la opa en el país u obligar a la empresa resultante a desprenderse de parte de sus activos en el país.

Abertis y Atlantia suman un ebitda de 550 millones en Chile, donde serían casi un monopolio

La venta de algunas autopistas podría ser la solución, pero reduciría el valor de la operación. Las vías en el país son un negocio muy rentable, por lo que el gigante mundial de las autopistas tendría que renunciar a una parte nada desdeñable –y en crecimiento– de su negocio. Chile y los mercados latinoamericanos no son una pieza más en el puzle Atlantia-Abertis. El crecimiento en estos mercados emergentes era uno de los principales atractivos que vio la compañía italiana para opar a la española.

El negocio en España está en cuestión, por el anuncio del Gobierno de Mariano Rajoy de que no prorrogará las concesiones que vencen en los próximos años, entre las que se encuentran parte de la AP2 y de la AP7. En Italia, Atlantia no necesita reforzarse. El atractivo de Abertis está, pues, en Francia y en Latinoamérica.

Abertis es líder en Chile con seis autopistas, que le generan un ebitda de 348 millones de euros, con un altísimo margen del 75%. Solo una vía, la Autopista Central, le aportó la mitad del ebitda en el país. Atlantia, a través del grupo Costanera, gestiona cinco autopistas, con un ebitda de 189 millones. Conjuntamente, gestionarían más de diez vías, copando el 78% del mercado y con un ebitda cercano a los 550 millones.

Atlantia y Abertis tienen que sortear la dura burocracia brasileña

En Brasil el problema es distinto. Abertis tiene una buena posición, con la gestión de más de diez vías y un ebitda de 363 millones de euros. Atlantia gestiona cinco vías en el país y un ebitda de 180 millones. No obstante, es un mercado mucho más grande que el chileno, por lo que las trabas no son la competencia.

Allí la dificultad está en la burocracia. No sólo hay que pedir autorización al ministerio de infraestructuras y a las autoridades de competencia, también al banco público BNDES, principal financiador de Arteris –la filial de Abertis en Brasil–. Y la burocracia en Brasil es muy lenta, lo que, más que bloquear la opa, puede retrasarla.

En España, pendientes de Fainé y Rajoy

En España, el Gobierno ha mostrado una doble alma. Sabe que poco tiene que decir respecto a competencia, aunque las autopistas sean un servicio público, ya que otras –Itinere o Cedinsa– se venden sin ruido político. Pero pese a ello, ha utilizado la participación de Abertis en Hispasat y el final de algunas concesiones en esta legislatura para avisar a Atlantia de que vigilará el interés general.

Pero quien sí que puede tener la última palabra es La Caixa, primer accionista de Abertis con el 22,25%. Isidro Fainé y los suyos siguen sin abrir la boca y cada día que pasa este silencio es más sonoro. Dicen fuentes cercanas a la entidad que el precio no ha gustado, por lo que podría presionar para conseguir más. Fainé, de momento, sigue deshojando la margarita.

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Abertis (IBEX: ABE)
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