La presidenta, Mar Raventós, y el consejero delegado, Javier Pagés, de Codorníu.

Codorníu analiza 30 llamadas a la puerta

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El consejo de administración de Codorníu se reúne este jueves después de que Carlyle eleve su oferta hasta los 270 millones de euros

Barcelona, 01 de junio de 2018 (04:55 CET)

El engranaje para vender Codorníu ya rueda. El decano del cava contrató hace un mes a AZ Capital para dar salida a los accionistas descontentos con el funcionamiento actual de la empresa. Y a día de hoy ya empieza a obtener resultados: más de 30 inversores se han interesado por la venta de la firma de la familia Raventós.

Fuentes del accionariado explican que la cúpula ha trasladado la existencia de unos 30 acercamientos en el todavía incipiente procedimiento. No se trata de propuestas formales, ni siquiera de ofertas como tal, es el número de llamadas a la puerta que recibió la consultora desde que comenzó el proyecto de venta.

La empresa presidida por Mar Raventós analizó la operación en un consejo celebrado este jueves pocos días después de que el director general, Javier Pagés, se reuniera con los consultores de AZ Capital. No se tomó ninguna decisión, pero las mismas voces auguran que la venta se cerrará a lo largo de 2018.

Carlyle subió su oferta por Codorníu hace pocas semanas: de 220 a 270 millones

Mientras, un portavoz del cavista explica a Economía Digital que todavía no existen novedades sobre la venta y que el consejo se centró “en el seguimiento del negocio y en temas propios de la empresa”.

El encuentro ordinario se produce además pocas semanas después de que el fondo estadounidense Carlyle --al margen del proceso de AZ Capital-- incrementara su oferta desde los 220 hasta los 270 millones de euros por la compañía. La propuesta, eso sí, está supeditada a obtener la mayoría. "De momento no ha enseñado nada concreto", lamentan los accionistas.

La dificultad de traducir los acercamientos en ofertas

A pesar del aluvión de llamadas, existen serias dudas sobre la conversión a ofertas. La razón: la carta a los Reyes Magos de Codorníu pide encontrar un socio financiero minoritario que insufle músculo a una compañía estancada alrededor de los 240 millones de euros de facturación.

No obstante, en el sector se valora como "muy complicada" la aparición de un socio que acepte tales condiciones. Por ello, las mismas voces explican que la empresa de Sant Sadurní d'Anoia podría incluso ceder la mayoría a cambio de una oferta más alta que las actuales.

Dependerá de los 216 accionistas. Mientras existe un grupo "minoritario pero representativo" que tiene decidida la venta, hay otro que aceptaría compartir el capital con otro productor pero que optaría por abandonar la firma en caso de que el acercamiento definitivo fuera el de un fondo de capital riesgo.

Vranken Pommery cumple con el perfil de socio minoritario para Codorníu

Es aquí donde entra en juego el fabricante de champagne Vranken Pommery, que está interesado en entrar en el sector del cava. La firma francesa es una de las compañías interesadas en Codorníu y sí podría encajar como aliado minoritario.

Además, Codorníu y Vranken Pommery disfrutan de unas relaciones más que cordiales y ya cuentan con varios acuerdos comerciales. De hecho, el grupo catalán es el distribuidor de los champagnes de su homólogo francés en la geografía española. 

No es el único vínculo entre ambos. En marzo de 2017, la sociedad gala lanzó un vino espumoso producido en el Reino Unido y California de la mano de Artesa, la bodega que la saga catalana posee en Napa Valley. Los preliminares ya están hechos.

 

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