Imagen de un software de análisis de competitividad | Pixabay

Cómo saber si una empresa es competitiva

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Conocer a las empresas es importante a la hora de determinar su competitividad paso previo a establecer relaciones con ellas. Descubre aquí las claves

Barcelona, 07 de noviembre de 2018 (04:55 CET)

De acuerdo con el último informe de competitividad del Foro Económico Mundial, que analiza 140 economías de todo el mundo, España ha perdido una posición pasando a ocupar la 26, justo por detrás de Malasia. Entre las diez primeras hay seis países europeos: Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Holanda, Suiza y Alemania. Los Estados Unidos y Singapur encabezan la lista.

El fundador y presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab, pone énfasis en factores como el capital humano, la innovación y la capacidad de adaptación como características definitorias del éxito económico: “los resultados demuestran que hay una fuerte interconexión entre la competitividad y el nivel de renta de un país”.

Recabar toda la información empresarial posible proporciona un valor añadido

Siguiendo el símil con países, también es importante analizar la competitividad de las empresas a la hora de establecer relaciones comerciales. De hecho, como apuntan desde eInforma, recabar toda la información posible proporciona un valor añadido en cuanto a capital riesgo se refiere.

El Foro Monetario Internacional analiza 98 indicadores divididos en cuatro grupos principales para establecer la competitividad de los países. Se puede extrapolar estos grupos principales a las empresas para definir qué valorar cuando hay que conocer su potencial de competitividad:

Entorno facilitador

1.- Las instituciones. Las políticas que se apliquen en el lugar donde una empresa realiza su actividad influyen en la competitividad de las mismas. La seguridad del entorno, el marco legal existente, las políticas de transparencia, de lucha contra la corrupción, la protección de los derechos…

Todo ello incidirá en el futuro desarrollo de las empresas. Si lo trasladamos a una empresa habría que determinar cuáles son sus políticas internas en estos aspectos. Una apuesta decidida por la transparencia, la lucha contra el fraude, la seguridad y políticas de conciliación para sus empleados harán a una empresa más competitiva.

2.- Infraestructuras. Carreteras, red ferroviaria, aérea y marítima determinan la movilidad tanto de personas como de mercancías. La calidad del acceso a recursos básicos como el agua y la electricidad también son un determinante para la actividad.

En el caso de las empresas, cómo gestionan la distribución de su producto o servicio. Cuanto mayor sea el alcance, mejores serán sus perspectivas futuras, y, por supuesto, gestionando de forma eficiente los recursos que necesite para ello.
3.- Uso de las nuevas tecnologías y de la información y la comunicación. Para las empresas es básico adaptar su metodología, tanto de trabajo interno como de venta, a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías ya que si no sus posibilidades de permanecer en el mercado se verán reducidas. Venta online, redes sociales, marketing digital… todo evoluciona de forma rápida y hay que estar preparado.

4.- Estabilidad macroeconómica. Las dinámicas de inflación y deuda de los países podemos trasladarlas a una gestión financiera eficiente de los recursos de la empresa que busquen mantener los ingresos con planes para el futuro y de eliminación del riesgo de impagos.

Capital humano

Cualquier empresa que quiera ser competitiva debe preocuparse por atraer y retener talento. Es importante cuidar a los empleados actuales, que aportan la experiencia, formarlos para que se mantengan al día de los avances

Los recursos que destinen a esto y la satisfacción que muestren los empleados es un indicador. Pero también deben mantener un equilibrio con la captación de nuevas personas para el equipo que aporten frescura, nuevas ideas y formas de hacer las cosas. La generación nativa digital ya se está incorporando a las empresas y esto, sin duda, supondrá un cambio.

Mercados

Más allá de la empresa, es importante tener una visión general: la situación del país y el sector en el que desarrolla su actividad y su posible evolución también influyen en el futuro de una compañía.

Bajando a nivel empresarial, el tema de las fronteras se puede relacionar con el papeleo necesario para hacer negocios con ellas. Con empresas públicas o las instituciones europeas es muy probable tener que estar inscrito primero en una lista de proveedores o tener que pasar licitaciones previas.

También es importante conocer cómo pagan/cobran estas empresas su metodología, plazos y si se demoran en hacer efectivas sus facturas.

Lógicamente su situación financiera, su capacidad para conseguir crédito y endeudarse, sus ingresos y de dónde provienen (si están diversificados o no, cuántos llegan del exterior) son datos fundamentales para prever su futuro crecimiento.

Ecosistema de innovación

El ecosistema facilitador para la innovación y el emprendimiento que ofrece o no un país también puede fomentarse dentro de una empresa. La cultura empresarial favorece, o no, que los empleados propongan ideas, puede premiar estas iniciativas y facilitar que los empleados se expresen libremente. Su apuesta por las nuevas tecnologías y el capital que inviertan en I+D también será un indicador.            

Así como la diversidad de su equipo, que permitirá un intercambio más enriquecedor de ideas, y sus colaboraciones o acuerdos con otras organizaciones, o la implicación con proyectos que ayuden al desarrollo social en general.

En definitiva, además de la cuenta de resultados, hay numerosos indicadores que debemos conocer para valorar la competitividad de las empresas. Conocer toda la información empresarial posible es la mejor forma de prevenir el riesgo en las relaciones comerciales.