Deloitte pierde otro cliente importante en Cataluña

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El fabricante de batidos Cacaolat relega a la que había sido su auditora desde la entrada de Damm y Cobega en el accionariado y contrata a KPMG

Sede de unas oficinas de Deloitte, en una imagen de archivo

Barcelona, 07 de octubre de 2016 (01:00 CET)

La crisis que vive una de las mayores consultoras del mundo, Deloitte, en España a raíz de los casos Bankia y Abengoa no ha pasado desapercibida para muchos de sus clientes. La compañía ha perdido varias cuentas importantes en los últimos años, como la del Santander. En Cataluña, acaba de perder una empresa emblemática: Cacaolat, que se añade a la cancelación de los contratos con Caixabank.

El fabricante de batidos, controlado por Cobega –embotellador de Coca-Cola en Cataluña, controlado por la familia Daurella, que también posee la presidencia de la macroembotelladora europea– y la cervecera Damm, ha decidido cambiar de consultora y ha contratado a KPMG, otra de las grandes del sector.

Deloitte era la consultora de Cacaolat desde la entrada de Damm y Cobega, a finales de 2012, y sigue siéndolo del fabricante de cerveza de la familia Carceller. KPMG es desde hace años la consultora de Cobega, y desde ahora también la del fabricante de batidos.

Desde Cacaolat aseguraron que se trata de un cambio obligado por la ley que dicta que se debe sustituir a las auditoras cada diez años. Sin embargo, Deloitte no llevaba diez años auditando a Grupo Cacaolat SA, sociedad que se creó hace menos de una década y que se recuperó y renombró en 2012, tras la compra de la marca a Nueva Rumasa. Fuentes del fabricante de batidos añadieron que la intención es ir rotando entre ambas auditoras.    

Los escándalos de Bankia y Abengoa    

La polémica ha rodeado a Deloitte en los últimos años, con varios nombres destacados, pero sobre todo uno: Bankia. La consultora estaba en el punto de mira, no sólo por no detectar las irregularidades en la entidad, sino incluso como presunta colaboradora. De hecho, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), que depende del ministerio de Economía, multó a Bankia.

El ICAC consideró que Deloitte habría incurrido en una infracción muy grave por falta de independencia y por incumplir las normas de auditoría. Este organismo consideró en 2014 que la consultora no hizo los trabajos de comprobación de las valoraciones de activos y pasivos transferidos desde las cajas de ahorros a Bankia.

Otro caso sonado fue el de Abengoa. La empresa andaluza protagonizó en noviembre el mayor concurso de acreedores de España, con un pasivo de casi 10.000 millones de euros. Deloitte era la auditora de Abengoa y en sus análisis no advirtió del agujero que tenía la tecnológica y que la acabó llevando al concurso.

A raíz de estos escándalos, especialmente el de Bankia, la consultora ha perdido clientes de peso. El grupo editorial Planeta nombró a KPMG en lugar de Deloitte y el Santander confió en PwC, ambas antes de que entrara en vigor la ley que obliga a cambiar de auditoras cada diez años.
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