El arma oculta de Arantxa Sánchez Vicario

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CONFLICTO FAMILIAR

La tenista Arantxa Sánchez Vicario y su marido José Santacana

27 de septiembre de 2012 (20:14 CET)

Arantxa Sánchez Vicario se sentará a negociar con sus padres una salida amistosa al largo y escandaloso proceso judicial que inició para reclamar el dinero que --según sostiene la tenista-- le ha robado su familia. Pero no lo hará en la misma mesa sino a través de abogados y con una amenaza implícita: de no llegar a un acuerdo extrajudicial, interpondrá una querella ahora centrada en su hermano Javier a quien acusa de haberle quitado unos 900.000 euros.

La nueva estrategia legal de Arantxa ha desconcertado a todo su entorno. La tenista tenía fijado un juicio el jueves pasado para echar a sus padres de su vivienda, un piso de lujo en la avenida Diagonal de Barcelona y propiedad de las empresas de Arantxa. Los abogados de la ex campeona pidieron, a última hora, una negociación extrajudicial para suspender el juicio.

La carta oculta

Arantxa se muestra ahora dispuesta a negociar. La próxima semana sus abogados se reunirán con los asesores de sus padres. Pero ni la cita ni el contenido es una novedad. Los letrados de Arantxa ya habían pedido 8 millones de euros para que la tenista zanjara la batalla judicial con su familia, unas cifras que sus padres, octogenarios jubilados, consideraban desorbitadas e irracionales.

Pero la nueva negociación tampoco será un camino plácido. Los abogados de Arantxa han redactado una querella a imagen y semejanza de la que presentaron en Andorra y con la que, hasta ahora, no han tenido éxito. “Intentaremos llegar a un acuerdo extrajudicial, en la buena voluntad de mi cliente y en la idea de no tener que arrancar con otros pleitos ya preparados por los abogados de Arantxa que puedan afectar a más personas vinculadas con la familia”, explica Juan José Burgos, abogado de Arantxa.

Empresa familiar

El pleito al que se refiere Burgos vierte toda la artillería de la tenista contra su hermano Javier, al que acusa de robarle unos 900.000 euros a través de transferencias de sus cuentas en el exterior a empresas de su hermano, según consta en una petición formulada al juzgado mercantil número 4 de Barcelona. Según la nueva acusación, que fue utilizada para frenar el juicio anterior (cuando hay una causa penal y otra civil sobre la misma causa, prevalece la primera), Arantxa no autorizó esos movimientos, que se ejecutaron cuando su padre, Emilio Sánchez Benito, también demandado, tenía plenos poderes para administrar su fortuna.

Algunos de esos movimientos fueron ejecutados para la compra de la empresa Greenset, fabricante de pistas de tenis sintéticas, que la familia Sánchez Vicario compró, junto con otros inversores, en 2001. Poco después de la compra, la tenista otorgó su participación en la compañía a su hermano Javier y, a cambio, recibió un inmueble en S'Agaró como parte del pago.

De no llegar a un acuerdo, Arantxa irá a los tribunales por tercera vez contra su familia. Previamente ya los había demandado en Madrid, Andorra y Barcelona por estafa y apropiación indebida. En Andorra, la ex tenista acaba ha recibido su primer revés judicial. El tribunal ha archivado la denuncia contra su ex abogado, Buenaventura Castellanos, al que también acusó de administración desleal. Fuentes judiciales aseguran que la causa contra su padre también podría ser archivada en breve.
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