DIA esconde la subida de la deuda con una treta financiera. En la imagen, una tienda de DIA en reformas, en Madrid.

El colapso de las franquicias destroza el negocio piramidal de DIA

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El negocio de la cadena de supermercados salta por los aires por la abrupta caída de los franquiciados

David Placer

Economía Digital

DIA esconde la subida de la deuda con una treta financiera. En la imagen, una tienda de DIA en reformas, en Madrid.

Madrid, 18 de octubre de 2018 (04:55 CET)

Hace poco más de dos años, un grupo de fondos bajistas con sede en Nueva York planificó un viaje a España para entrevistar, uno a uno, a los franquiciados quebrados en todas las provincias españolas.

Indagaban en la facturación, preguntaron por la contabilidad y el sistema de pagos y descuentos. Llegaron a una conclusión: las cuentas de DIA están artificialmente infladas por las aportaciones de los franquiciados.

En ese momento, decenas de franquiciados de toda España iniciaron una batalla en los tribunales. Quebrados y sin dinero, presentaron querellas masivas y demandas. Denunciaban que la empresa se mantenía a flote artificialmente con las aportaciones, los royalties y los avales de los franquiciados.

De franquiciado en franquiciado

Un dato sorprendió a los visitantes de los fondos de inversión: una tienda DIA podía encadenar hasta 5 franquiciados quebrados. Ni los chinos, con horarios de trabajo de 13 horas ininterrumpidas lograban la rentabilidad del negocio. En lugar de cambiar la ubicación y cerrar la tienda, DIA seguía vendiendo el negocio a nuevos franquiciados.

Las quiebras sólo suponían una merma para los franquiciados, pero la cadena cobraba nuevos royalties y llenando de mercancía (estimada en unos 70.000 euros) cada vez que se firmaba un nuevo contrato.

Parecía que la compañía, comandada por el consejero delegado Ricardo Currás, fulminado en agosto, maquillaba el resultado real del negocio con los ingresos de los franquiciados quebrados.

Pero los escándalos judiciales y los testimonios cada vez más abundantes de comerciantes arruinados con los negocios DIA frenaron en seco los nuevos ingresos.

El número de franquicias comenzó a caer, los resultados de DIA aceleraron su deterioro y su valor en bolsa inició un vertiginoso descenso culminado esta misma semana con mínimos históricos.

Hace tres años, en plena captación de franquiciados, DIA ganó 214 millones de euros. Este año, apenas ha alcanzado seis millones en el primer semestre

DIA celebraba en 2014 los beneficios registrados (214 millones de euros). El año pasado, la cifra cayó hasta los 109 millones y el primer semestre de este año el beneficio se desplomó hasta los seis millones de euros, el peor resultado desde su salida a bolsa.

A mediados de 2015, en plena llegada masiva de franquiciados, la acción de la compañía valía 7,60 euros en bolsa. Este miércoles, el precio de la acción se desplomó hasta los 0,85 euros. Los bajistas de Nueva York que visitaron España tenían razón. Algo funcionaba mal en DIA.

La cúpula, patas arriba

Hoy el sistema de franquicias está bajo la mira. El antiguo jefe del área, Miguel Guinea Valle, fue desterrado a Portugal.

Los accionistas rusos al mando del magnate Mihail Fridman han tomado el control absoluto de la compañía y despidieron en agosto al consejero delegado Ricardo Currás, forzaron la renuncia de la presidenta Ana María Llopis este lunes y suspendieron de empleo y sueldo al segundo de abordo, Amando Sánchez, encargado de las finanzas de la empresa.

Este miércoles DIA comenzó a diseñar la nueva estructura corporativa y nombró a Faustino Domínguez como máximo responsable de la dirección ejecutiva de España. Los cambios podrían ser los primeros hacia una transición que sea dominada por directivos más afines a la visión comercial de los accionistas rusos.

El mapa de DIA 

En 2015, cuando las alarmas dispararon el interés de los bajistas (inversores que apuestan a la baja en bolsa), la cadena contaba con 5.000 tiendas en España. El año pasado, la cifra descendió hasta los 4.700 y este año el descalabro será mucho mayor, según explican fuentes cercanas a la compañía.

Desde hace al menos un año no hay franquicias en Asturias, según explican en la compañía. En Logroño todas las franquicias han sido absorbidas por la empresa, ante la dificultad de enchufar las tiendas quebradas a nuevos y en Cataluña las tiendas franquiciadas con malos resultados están siendo absorbidas de forma abrupta por la empresa.

El cierre de tiendas continúa y sólo este miércoles cerraron tres tiendas de franquiciados: en Barcelona, Madrid y Guadalajara.

La empresa ha ido desmantelando la estructura de captación de nuevos franquiciados. La empresa desmintió el año pasado el hecho, pero los resultados anuales confirman el descalabro.

Consultada sobre la cifra real de franquiciados hoy en día, la cadena de supermercados guarda silencio. No contesta a las preguntas formuladas por este medio.

La nueva cúpula sostiene que habrá continuidad, pero los despidos y renuncias se acumulan en los distintos departamentos. Los nuevos responsables prometen una profunda revisión del modelo comercial y las cuentas. 

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