El gestor que urdió el fraude piramidal en BCN y Madrid deja España

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ESTAFA

El cerebro del fraude, Carlos Arbó

17 de diciembre de 2012 (21:42 CET)

Su nombre es Carlos Arbó Anglada y su profesión era la de gestor de fortunas. En su día, en 1997, fue uno de los líderes de una sicav llamada Capitalza Simcav, en la que su hermano Sebastián Arbó era consejero delegado y que presidía Santiago Assens Llofriu. También trabajó para el banco suizo Vontobel hasta hace unos meses. Casado con María José Castellví, el hombre de negocios ha protagonizado un fraude piramidal que afecta a algunas altas fortunas de Madrid y Barcelona. Hoy ya no reside en la capital catalana.

Arbó habría abandonado España pese a que no pesa contra él denuncia alguna. Sus afectados sufren en silencio el quebranto, que algunas fuentes sitúan en el entorno de los 300 millones de euros, pero que uno de los afectados lo reduce a entre 40 y 50 millones. La razón de la no judicialización del caso radica en la opacidad de los fondos presuntamente estafados, lo que hace difícil que los perjudicados denuncien la situación.

Esposa acaudalada

Castellví es también una acaudalada barcelonesa, propietaria de un buen número de edificios. Heredera de una parte de la fortuna paterna, acabó distanciada de su hermano y repartiendo el alto patrimonio acumulado de sus actividades de promoción inmobiliaria. “Tiene patrimonio para hacer frente más que de sobras”, asegura una amiga de la familia.

La desaparición de Arbó ha supuesto también la salida del país de su esposa y de sus hijos, según relatan personas que mantenían contacto directo. Algunas fuentes empresariales aseguran que su paradero es Latinoamérica y conocidos del financiero lo sitúan en Brasil.

Apellidos ilustres


Entre los afectados por el fraude se encuentran algunos apellidos ilustres de la Ciudad Condal. De hecho, según explica uno de los afectados el perfil inversor era el de una gran fortuna que acumulaba dinero negro y que se lo confiaba a Arbó para su gestión y expatriación a Suiza. Las cantidades oscilan entre los 500.000 euros y los dos millones. Hay una parte de personas de edad avanzada, tanto en Madrid como en Barcelona, según ha podido saber este diario.

Uno de los perjudicados por las actividades del gestor de patrimonios relata que Arbó no se habría apropiado del dinero, sino que lo invirtió en productos financieros de alto riesgo. Con la crisis, mantuvo la entelequia de que los fondos de sus clientes seguían rentando a buen nivel. Con la incorporación de nuevos inversores se podía abonar los intereses de algunos de los antiguos ahorradores que deseaba liquidar posiciones. Eso fue factible mientras los fondos iban llegando y las pérdidas eran menores.

Economía Digital ha intentado contactar con la familia y con el propio Arbó infructuosamente en varias ocasiones.
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