El presidente de Seat, Luca de Meo, junto al prototipo del Cupra Tavascan, un eléctrico presentado en el salón del automóvil de Frankfurt. EFE/EPA/RONALD WITTEK

El miedo a las sanciones estimula la apuesta eléctrica de Seat

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El fabricante se vale del Seat Mii con tal de reducir su huella de carbono, un coche que "no habría hecho" de no ser por la necesidad de rebajar emisiones

Carles Huguet

Economía Digital

El presidente de Seat, Luca de Meo, junto al prototipo del Cupra Tavascan, un eléctrico presentado en el salón del automóvil de Frankfurt. EFE/EPA/RONALD WITTEK

Barcelona, 11 de septiembre de 2019 (04:55 CET)

El número 95 es la cifra que marcará el futuro inmediato de Seat. El fabricante español no puede superar los 95 gramos de CO2 de media en las emisiones de sus coches si no quiere verse expuesto a las multas de la Unión Europea, por lo que desarrollar vehículos de cero emisiones se convirtió ya en 2020 en una prioridad, aunque no encaje al 100% con la estrategia diseñada por la marca.

En plena oleada de automóviles de una gama superior, Seat lanzó el Mii, un sencillo coche eléctrico que, como admitió el presidente de la automovilística, Luca de Meo, sólo tiene sentido para rebajar la media en las emisiones durante el próximo curso.

"El año que viene cambia todo en el sector, y un Seat Mii nos sirve lo mismo que 94 vehículos que emitan 94 gramos de CO2", explicó. De aquí dos o tres años, Seat dejará de hacer el turismo: "En una gama tan baja no es donde hacemos negocio", comparó.

Para evitar las sanciones, la marca incluso baraja un mal menor: comprarse a si misma este tipo de vehículo. "Sería como una droga artificial", admitió. No obstante, en términos financieros podría erigirse como una solución el hecho de comprar este perfil de turismo para plataformas como Respiro, la compañía de transporte compartido de la marca.

Es la medida de urgencia de una apuesta eléctrica que encabeza el Seat el Born, un vehículo que sí encaja con la estrategia marco que el fabricante español diseñó en los últimos años. "En total, serán seis vehículos eléctricos o enchufables en los próximos tres años", señaló.

A ambos se suma el Cupra Tavascan, un prototipo de alta gama de cero emisiones. Todavía sin aprobar, "tiene buena pinta", auguró De Meo, todavía sin atreverse a confirmar si verá la luz. Sería el segundo vehículo propio de la marca Cupra después del Formentor.

La salud de Martorell

El auge eléctrico no pasa, eso sí, por la fábrica de Martorell. El cero emisiones está reservado de momento para las fábricas alemanas de Volkswagen AG --la matriz que también engloba AudiPorsche Skoda--. La instalación catalana se contentará con los híbridos enchufables del nuevo Seat León y el Cupra Formentor, que se ensamblarán en la misma plataforma.

Las inversiones tecnológicas no asustan a la plantilla. Al contrario. “La llegada de los híbridos todavía va a generar más empleos, muchos de ellos que todavía ni existen”, auguran fuentes del comité de empresa. Sin embargo, existen informes que indican lo contrario, pues para elaborar un vehículo eléctrico hace falta menos personal que para un automóvil convencional. "Cuando contratamos a alguien no es para echarlo a los dos años", responde Luca de Meo.

Así, mientras el Seat el Born se elaborará en Zwickau, a orillas del río Llobregat sí se desarrollará una nueva plataforma para vehículos pequeños de cero emisiones. Más de 300 ingenieros trabajarán en el proyecto para desarrollar coches con un precio de entrada inferior a los 20.000 euros.

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