La fábrica de bollería de Dulcesol, en Gandía, Valencia.

El pastel con algas que puede cambiar el rumbo de la bollería industrial

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La bollería industrial comienza a utilizar ingredientes como algas, espelta y semillas para promocionar productos más sanos. Y la estrategia comercial funciona

Madrid, 17 de septiembre de 2017 (17:21 CET)

Del donut con grasas hidrogenadas a las valencianas de alga y cacao, de las galletas de azúcar y aceite de palma a los pasteles de naranja

En medio de una nueva realidad del mercado que pide productos más saludables, incluso para los donuts y galletas, los productores industriales intentan crear una nueva categoría para activar un mercado deprimido. Se trata de “la bollería sana”.

Uno de los principales fabricantes de bollería industrial en España, Dulcesol, saca rendimiento a una serie de productos supuestamente sanos que incluyen algas. En concreto, la microalga Chlorella a la que se le atribuyen propiedades antioxidantes.

La empresa de alimentación dirigida por el empresario Rafael Juan ha apostado por galletas, pasteles y panes con algas, espelta y semillas para intentar vender la idea de que la bollería sana es un producto posible.

El sector está en revuelo. Los comerciales de bollería industrial reparten cada día sus donuts, pasteles y galletas con una creciente preocupación. La moda sana, ecológica y vegana penaliza cada día con mayor fuerza la rotación de su producto.

El fenómeno también lo sufren otros fabricantes como Coca-Cola que están apostando por más por aguas, zumos e incluso leche que por la tradicional bebida azucarada, que comienza a ser vista como un producto dañino para la salud en algunos sectores de Europa y Estados Unidos.

Inversión millonaria

En el caso de la supuesta bollería industrial sana, el sector está invirtiendo dinero. Dulcesol ha destinado tres millones de euros para concebir nuevas galletas y pasteles que puedan ser vendidos como sanos. En el 2010, la compañía eliminó los aceites hidrogenados y ahora incorpora esta alga que no extrae de los mares sino que la cultiva en agua dulce dentro de su propia fábrica.

La estrategia parece haberle dado resultado a la compañía, según los distribuidores. La compañía ha diversificado el catálogo y ahora este ingrediente está presente en cuatro productos: las valencianas de cacao y los bocaditos de naranja, calabaza y yogurt.

óloLa bollería con algas gana en aceptación aunque sólo contenga el 0,4% de algas

Pero la nueva apuesta puede limitarse sólo en un asunto de marketing. El “bocadito de naranja” de la compañía que contiene las algas supuestamente beneficiosas para la salud mantiene los mismos ingredientes de toda la bollería industrial: azúcar, harina y aceite, en ese orden.

Un vistazo a la lista de ingredientes permite comprobar que la microalga chlorella, que aporta todos los beneficios al producto, tiene una presencia residual: apenas supone el 0,4%. Pero el consumidor parece consumir esos productos sin tanta culpabilidad. Los alimentos con ingredientes supuestamente saludables ganan popularidad y aceptación. 

Por ese motivo, en la carrera por la bollería sana también ha entrado otro monstruo del sector: Europastry, el fabricante que ha logrado la robotización de casi todos sus procesos de producción y que se permite abastecer de cruasanes congelados a media España y varios mercados internacionales con apenas un puñado de trabajadores.

Europastry ha lanzado este año el cruasán de espelta, con harina y masa madre de espelta, y el “baguette bio”, con más fermentación y una corteza más regia que permite una mayor conservación del producto, según la empresa. 

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