La Guardia Civil desmantela otra empresa de falsos ibéricos. En la imagen, carne y los embutidos podridos descubiertos este verano en Granada.

El rey del jamón podrido y su máquina para blanquear dinero

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Detrás de la trama del jamón podrido, investigada por los juzgados, también se esconde una compleja maquinaria para lavar dinero y defraudar a Hacienda

David Placer

Economía Digital

La Guardia Civil desmantela otra empresa de falsos ibéricos. En la imagen, carne y los embutidos podridos descubiertos este verano en Granada.

Madrid, 08 de octubre de 2018 (04:55 CET)

Los amigos y socios del rey del jamón podrido, un joven treintañero originario de Extremadura que vende embutidos en mal estado en toda España, lo describen como “una máquina” para distinguir los buenos de los malos jamones. También trabaja como una máquina para venderlos como churros en distribuidores, mayoristas, supermercados y empresas de cátering de toda España.

Es su faceta conocida. Adquirir jamón que está a punto de caducar y que debe ser destruido para “adecentarlo”, “limpiarlo” y “reetiquetarlo” para venderlo como nuevo en establecimientos de toda España, cárceles incluidas.

La Guardia Civil y los juzgados investigan a A.C.G. por la mayor trama contra la salud pública detectada en los últimos años en España. Es el cerebro de una red empresarial con una facturación millonaria alrededor de una compañía con sede en Badajoz: Valle de los Valfríos.

El joven comenzó su carrera como comercial de jamones reconocidos como Joselito y, poco a poco, fue tejiendo una red de contactos que le sirvió para independizarse.

“Era un empleado eficiente. Muy buen vendedor. Al crear su propia empresa comenzó a vender grandes cantidades de forma muy rápida. Mataba 500 cochinos por temporada. Comenzó a aumentar los créditos con los proveedores y declaró un concurso de acreedores por unos cinco millones de euros. Arruinó a mucha gente. Y hay indicios de que todo era el principio de un plan para montar lo que luego montó”, explica un exproveedor que obtuvo deudas.

Hacer negocio de jamón caducado

El negocio del jamón es implacable y las grandes superficies suelen devolver las piezas siete meses antes de la fecha del consumo preferente. En esa devolución en masa, vio un negocio redondo. Al reetiquetar los productos con una fecha de consumo preferente un años posterior a la real podía multiplicar los beneficios con apenas cambiar de etiqueta. 

A.C.G., fue adquiriendo naves industriales para el reetiquetado y fue haciendo socios que le ayudaban a mover la mercancía ilegal y el dinero por media España. Pero con el crecimiento inesperado del negocio hizo que los jamones embutidos y carnes frescas y congeladas se atascaran en las naves de almacenamiento, algunas de ellas sin permiso sanitario para operar.

El exceso de mercancía hacía que la carne se pudriese y se mezclara mercancía apta para el consumo con alimentos putrefactos, con hongos y que suponen un grave riesgo para la salud pública, tal como han denunciado los veterinarios que han inspeccionado las naves.

“Tiene todas las cuentas en la cabeza. Es un auténtico cerebro. Se recuerda con exactitud las cuentas por cobrar, las cuentas por pagar, y dónde hay que mover el dinero de una cuenta a otra para generar movimientos ficticios y obtener líneas de crédito de los bancos. Ese es otro de sus negocios desconocidos”, explica un allegado al joven empresario ahora investigado por la justicia. "Una de sus grandes preocupaciones es que el dinero no deje rastro".

Su empresa ha vendido jamones a Comapa, el mayor distribuidor de ibéricos de España y proveedor de referencia de Carrefour. Hasta ahora, se sabe que los jamones, embutidos y carnes investigadas fueron vendidas en cadenas de supermercados de Valencia y Extremadura y llegaron hasta empresas de catering. También se repartieron por cárceles de media España durante una temporada en la que coincidió con la queja de los políticos catalanes encarcelados por la mala carne del producto. 

Después de la quiebra de la primera empresa, su nombre no figura en ninguna sociedad. Ni siquiera en la empresa Brumale, que compró a Miguel Bosé. En la mayoría de sociedades aparece su hermano, que también aparece en el sumario judicial del caso. Pero los investigadores están convencidos de que el hermano (mero gestor) es sólo su hombre de paja.

Ahora, gestiona millones de euros y cientos de toneladas de jamón mientras conduce su coche por toda España en busca de clientes y centros de almacenamiento. Su imperio de jamón en mal estado peligra.

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