El Teatro Real titubea al borde del precipicio

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El Teatro Real pierde 30 millones en ocho años y cuadra su presupuesto gracias a los ingresos extraordinarios del Bicentenario

Actuación de Raphael en el Teatro Real / EFE

Barcelona, 24 de enero de 2017 (05:00 CET)

El Teatro Real ha vivido una auténtica travesía del desierto durante la crisis. En ocho años, entre 2008 y 2015, ha perdido más de 30 millones de euros, números rojos que se han llevado por delante prácticamente todos sus fondos propios, según los datos publicados en el BOE, a los que ha accedido Economía Digital.    

El Real cerró 2015, último ejercicio auditado, con un desfase de -2,39 millones de euros y unos fondos propios de 1,76 millones. A pesar del mal año, la institución presidida por Gregorio Marañón consiguió reducir un 47% los números rojos: en 2014 perdió 4,48 millones.    

Con este último ejercicio, el teatro madrileño encadenó ocho años en pérdidas. Las inició en 2008, con un excedente negativo de 650.000 euros, que se moderó en 2009 pero que se disparó en los siguientes años, llegando a superar los siete millones de euros en 2012.

Sin inyecciones

Pese a las pérdidas, y a diferencia de otros grandes teatros, el Real logró superar estos años sin pedir inyecciones extraordinarias de las administraciones públicas. El Gran Teatre del Liceu, por ejemplo, no lo consiguió: en 2014 recibió una inyección de 4,1 millones del Ministerio de Cultura para evitar la quiebra. El teatro madrileño se las ingenió para sobrevivir sin ayudas públicas.

Por ejemplo, dejó de pagar IVA. Pero su gran tabla de salvación fueron los fondos propios acumulados durante los años previos a la crisis. El Real la inició con unos recursos propios de 32,15 millones, que se han reducido a 1,76 millones porque se han ido destinando a sufragar pérdidas. Pero si en 2016 repite los números rojos de 2015, estos recursos pueden ser insuficientes.  

El Real acumuló buena parte de los fondos propios en dos etapas: en su reapertura, en 1997, cuando obtuvo un beneficio de 6,28 millones, y en 2006, cuando, por la devolución de IVA de ejercicios anteriores, tuvo un superávit de 18,66 millones. En ambos casos fue por ingresos extraordinarios.

El Bicentenario para cuadrar el patrimonio

Desde la Fundación Teatro Real explicaron a Economía Digital que estos resultados negativos se deben a "la depreciación del valor contable del patrimonio del Teatro Real, consecuencia de la amortización derivada de la falta de inversión de los últimos años, y porque todavía no ha sido posible la imputación del valor del edificio del teatro, que está tasado por patrimonio del Estado en 125 millones de euros".

El edificio es propiedad del Estado pero está cedido a la fundación por 75 años. Además, fuentes del Real aseguraron que mirando el resultado presupuestario, en vez del contable, en 2015 se consiguió un superávit de 514.000 euros, tras varios años en pérdidas. No obstante, estos resultados no constan en las cuentas anuales publicadas por el BOE.    

Con los fondos propios reducidos a 1,76 millones de euros, la situación patrimonial del teatro se podía ver comprometida. Para resolverlo, el Real contabilizó, a finales de 2015, 7,4 millones de euros extra de mecenazgo, obtenido por contratos de patrocinio ligados al Bicentenario, que celebrará en 2018. 

El teatro decidió celebrar en 2018 que hará 200 años desde que el rey Fernando VII puso la primera piedra en 1818, pese a que no abrió sus puertas hasta 1850. Gracias al Bicentenario, que se empieza a celebrar tres años antes, las empresas mecenas tienen grandes beneficios fiscales por sus donaciones al Real, por lo que el teatro obtuvo patrocinios por 7,4 millones que ya incluyó en sus cuentas de 2015.

Ni IVA ni alquiler

Como explicó este medio, el Teatro Real dejó de pagar el IVA en junio de 2014, ejercicio en el que se ahorró 1,2 millones de euros gracias a este hecho. La institución hizo un cambio en las funciones de su director general para poder acogerse a la ley de IVA para instituciones sin ánimo de lucro y acceder a la exención.    

El Real es el único teatro operístico que se beneficia de esta exención fiscal para esquivar la subida del IVA cultural, que el 1 de septiembre de 2012 pasó del 8% al 21%. El Gran Teatre del Liceu de Barcelona o el Teatro de la Maestranza de Sevilla, por ejemplo, sí lo pagan. El teatro madrileño tampoco paga alquiler por el uso de las instalaciones, que son del Estado.
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