Miquel Martí, presidente de Moventia y próximo presidente de Fira de Barcelona, con Ricard Font, secretario de Infraestructuras de la Generalitat. ARCHIVO

Los intereses que encumbran al nuevo presidente de Fira de Barcelona

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Miquel Martí, presidente de Moventia, será elegido presidente de Fira en junio porque gusta a la Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona y Cámara de Barcelona

Xavier Alegret

Miquel Martí, presidente de Moventia y próximo presidente de Fira de Barcelona, con Ricard Font, secretario de Infraestructuras de la Generalitat. ARCHIVO

Barcelona, 24 de abril de 2017 (07:30 CET)

Cuando en 2004, recién estrenado el Govern tripartito, José Luis Bonet fue elegido presidente del consorcio Fira de Barcelona, pocos imaginaban que una década después, el máximo representante de una de las instituciones empresariales clave de Cataluña sería una de las principales voces en contra del Govern. Esto no volverá a pasar. Ya hay consenso para elegir a Miquel Martí como su sucesor, un empresario que interesa a todas las partes –Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona y Cámara de Comercio de Barcelona– y cuyo nacionalismo catalán está fuera de toda duda.

Será elegido en junio. Está previsto que a finales de mayo, el pleno de la Cámara de Comercio de Barcelona, la única institución empresarial presente en la Fira, apruebe la candidatura de Miquel Martí, presidente del grupo Moventia. Su nombramiento será ya una formalidad, pues cuenta también con el apoyo de la Carles Puigdemont y Ada Colau. Es un hombre de consenso gracias a sus posicionamientos políticos, a sus negocios… y a que no había un sucesor claro.

¿Quién es Miquel Martí?

Miquel Martí es, junto con sus dos hermanos Sílvia y Josep, propietario de Moventia, un grupo de concesionarios de automóviles –Movento– y buses –Moventis– con casi 40 sociedades y una facturación de más de 400 millones de euros en 2015. Además, participa en Avancar y en las empresas concesionarias del Aerobus que une el centro de Barcelona con el aeropuerto del Prat, del bus turístico Barcelona City Tour y de Tram, la empresa que gestiona los tranvías de la capital catalana.

Política: Miquel Martí fue presidente de Femcat, asociación de empresarios catalanistas

Pero Martí también es el de sus posicionamientos institucionales y políticos. Es un hombre activo a nivel institucional. Entró en el consejo de la Fira en 2011, y también está en el pleno de la Cámara de Comercio. Pero además, forma o ha formado parte del Círculo de Economía, de Turisme de Barcelona y del Instituto de Empresa Familiar, entre otros. Sin embargo, a nivel de patronal, se ha mantenido al margen de las grandes organizaciones.

La patronal con la que sí se ha implicado es Femcat, una organización de empresarios nacionalistas que intentó tomar el control de Foment del Treball en 2010. La intentona fue aplastada por Juan Rosell, que se impuso claramente en las urnas. Martí llegó a ser presidente de Femcat en 2013, cuando sucedió a Carles Sumarroca.

¿Por qué Martí genera consenso?

Con este perfil, Martí gusta a la Generalitat. A nivel político está muy alejado de Bonet, cercano al PP y con quien la sintonía de los dos últimos presidentes del Govern, Artur Mas y Carles Puigdemont, era nula. Pero también cuenta con el apoyo de Ada Colau. ¿Por qué? Para empezar, los comuns no tienen empresarios afines entre la élite catalana de los negocios, por lo que no se implican demasiado en estos procesos. Se conforman con que esté limpio de corrupción y que tenga una idea de la Fira similar a la del consistorio.

Pero no puede olvidarse uno de los proyectos estrella de Colau en Barcelona: unir los tranvías Trambaix y Trambesós por la Diagonal. Se trata de un proyecto polémico y que no cuenta con muchos apoyos entre la derecha catalana, aunque ha dividido a la antigua Convergència. Mientras el exalcalde de Barcelona, Xavier Trías, es su gran detractor, el exconseller y exdiputado en el Congreso Pere Macías dirige el proyecto de unión. Por si fuera poco, el también exconseller Felip Puig preside la concesionaria de los Trambaix y Trambesós.

Precisamente en la empresa Tram es donde aparece Miquel Martí. Su grupo empresarial es uno de los principales socios de dicha concesionaria, juntamente con Globalvia y Alstom. También forman parte de la empresa las constructoras Comsa –por poco tiempo– y FCC. Existen, pues, evidentes intereses cruzados entre Miquel Martí y el Ayuntamiento de Barcelona.

Intereses: la empresa de Miquel Martí es socia de la concesionaria del tranvía de Barcelona

¿Y la Cámara? Miquel Martí no es de los empresarios más afines a Miquel Valls. De hecho, formó parte del grupo de miembros de la Cámara que apoyó la rebelión contra Valls en 2015. Pese a ello, el presidente de la Cámara, a quien le toca hacer la propuesta, ha tenido que buscar un hombre de consenso, y sabía que solo contaba con Martí… aunque fuera por descarte.

El presidente de la Fira suele ser algún empresario que ya forme parte del consejo de administración, no un recién llegado, con lo que el sucesor debía estar dentro. Enrique Lacalle y Enric Crous se posicionaron para el cargo, pero en junio agotan mandato en el consejo, por lo que no pueden acceder a la presidencia. Descartados. Los otros dos que se postularon fueron Luis Conde y Miquel Martí. Conde, cercano al PP y a Esperanza Aguirre, no está bien visto por las administraciones, por lo que Valls optó por el último en discordia. Es alguien de la Cambra, así que, pese a las discrepancias, todo queda en casa.

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