Hevia y Bonet ultiman la pinza para quitar a Ferrer el mando de Freixenet

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Las familias esperan a después del estreno del anuncio de Navidad para batirse por la gestión. Enrique Hevia gana apoyos para ser consejero delegado

Xavier Alegret

Los directivos de Freixenet, con José Luis Bonet, presidente, y José Ferrer Sala, presidente de honor, en primer plano
Los directivos de Freixenet, con José Luis Bonet, presidente, y José Ferrer Sala, presidente de honor, en primer plano

Barcelona, 26 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

Pedro Ferrer puede tener los días contados como consejero delegado de Freixenet. Su gestión al frente de la primera cava española causó el cisma en la empresa familiar, con la decisión de los Hevia de salir del accionariado. Diez meses después, la venta sigue sin concretarse y, tras la oferta fallida de José Ferrer por el resto de las acciones, la batalla vuelve a la gestión, y puede precipitarse el próximo miércoles.
 
El 30 de noviembre se reúne el comité ejecutivo de Freixenet, el que puede ser el último de Pedro Ferrer como consejero delegado. Si Enrique Hevia, vicepresidente de la compañía, se sale con la suya, le sucederá en el cargo para tomar las riendas de la gestión y reactivar la venta. Esta vez, los Bonet le apoyan sin fisuras, según fuentes cercanas a la compañía.  

Bonet, otra vez clave   


La paz que sellaron las tres ramas familiares para intentar cerrar la venta es historia. A su pesar, Enrique Hevia sigue en el accionariado –controla el 29%–. Por ello, ya que no se concreta ninguna oferta vinculante por sus acciones, ha decidido tomar las riendas de la compañía. Los Ferrer, propietarios del 42%, tienen el control y no quieren soltarlo.  

Como con la venta, la llave la tienen los Bonet, propietarios de otro 29%. Dos de los cuatro hermanos ya estaban con Hevia y querían vender, y ahora apoyan a Hevia para auparlo a consejero delegado. El papel decisivo vuelve a tenerlo José Luis Bonet, y esta vez el presidente de Freixenet no tendrá un papel neutral.  

Fuentes conocedoras de las negociaciones explicaron a Economía Digital que Bonet apoya a Hevia, con lo que el vicepresidente tiene muchos números para convertirse en consejero delegado y dirigir la compañía. Esto abriría todavía más la guerra familiar, ya que desplazaría a la rama del máximo accionista, José Ferrer, pero eso ya poco importa: la situación es para muchos insostenible, por lo que han decidido pisar el acelerador.
 
Giro en la gestión y reactivación de la venta
 
Hevia quiere tomar las riendas de Freixenet para dar un giro en la gestión y buscar la rentabilidad, pero también para retomar la venta. El descontento con los resultados de los últimos años es absoluto: la compañía sólo ganó 2,2 millones en el ejercicio 2014-2015, y según los primeros datos, todavía no oficiales, en el 2015-2016 llegó a los cuatro millones. Están muy lejos, pues, de los 30 millones de los mejores años.

La estrategia internacional de la compañía también provoca descontento, con bandazos en la política de precios en mercados tan importantes para Freixenet como el alemán. Además, parte de los accionistas, encabezados por Hevia, considera que su estructura y sus costes son excesivos.  

La segunda fase, aunque no tardaría mucho, sería reactivar la venta. Tras la imposibilidad de José Ferrer de conseguir la financiación para lanzar una oferta, y con su familia apartada de la gestión, la opción que vuelve a tomar fuerza es la de la alemana Henkell. Es la preferida de Hevia –llegó apadrinada por él– y, si puede superar el 50%, su interés seguiría intacto. No obstante, no se descartan otras opciones.  

El plan de los Ferrer para mantener la dirección  

Los Ferrer intentarán mantener la gestión, aceptando ceder o compartir la dirección con una persona ajena a la familia. Sonaba Sílvia Carné, directora del departamento jurídico de Freixenet, según publicó La Vanguardia. Pero su ascenso, según fuentes cercanas a la compañía, no significaría una cesión real del poder, sino que sería una operación para mantenerlo de forma encubierta.
 
Carné no forma parte de ninguna de las ramas familiares pero es una persona cercana a Pedro Ferrer. Fue el consejero delegado y su entorno quienes la ficharon, y está tan bien vista por esta familia como mal vista por el resto, sobre todo por Enrique Hevia. Por ello, su propuesta no apacigua los ánimos del resto de accionistas, sino todo lo contrario.

Después de las 'burbujas'

Estas opciones se dirimirán el próximo miércoles, en un comité ejecutivo que inicialmente estaba previsto para el pasado jueves 24 pero que se pospuso. La razón de este aplazamiento lo dice todo: sabedoras de que este comité puede ser decisivo, las familias no querían que sus decisiones enturbiaran uno de los momentos más importantes del año para Freixenet, que tendrá lugar el lunes.

El próximo lunes, 28 de noviembre, se estrena en sociedad el anuncio navideño de Freixenet, con las míticas burbujas. Aunque repiten anuncio, es la gran cita en sociedad de la compañía, que por primera se celebra en Madrid. Al anular el comité, los directivos pretenden evitar las preguntas sobre éste durante el estreno del anuncio.
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