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El sector de la joyería factura un 52% menos que una década atrás, pero los últimos tres años la actividad repunta sus ventas

Barcelona, 13 de mayo de 2017 (20:55 CET)

La crisis –como en otros ámbitos- arrasó al sector de la joyería: la mitad de los comercios catalanes desapareció en los últimos diez años, y de los 725 millones de euros facturados en el 2007 el año pasado se han recaudado 346 millones, lo que representa una caída del 52,28%.

Sin embargo, en el sector están aliviados. La razón es que, después de la tempestad, el mercado lleva tres años de reactivación, y en el 2016 la recaudación ha aumentado un 4,5% respecto al 2015, según cifras del JORGC (Colegio Oficial de Joyeros, Orfebres, Relojeros y Gemólogos de Cataluña). Este crecimiento es un punto superior al registrado en toda España, que ha sido del 3,4%.

Sin embargo, el repunte de la actividad apenas se traduce en la reapertura de locales. Según Álex Riu, presidente del colegio, hay un leve crecimiento de las aperturas de locales artesanales, con talleres integrados, mientras que los comercios de compra al por mayor y venta minorista sigue estancado. “Pero el goteo de cierres ha cesado. Hemos aterrizado y de a poco empezamos a despegar”, grafica Riu.

El consumidor local vuelve a ser protagonista

En la reactivación, los joyeros detectan un regreso del consumidor local, por lo que el sector se libra de la dependencia del turismo, que fue uno de los pocos puntales que han logrado soportar a la actividad durante la crisis. El incremento de las compras de clientes catalanes permite que las joyerías instaladas fuera de las zonas turísticas, como los barrios de las grandes ciudades o las localidades medias o pequeñas, vuelvan a recuperar el ritmo de las operaciones.

Esto alivia sobre todo a las pequeñas joyerías, las que ganan menos de 60.000 euros anuales: si hace cinco años tuvieron una caída del 22% en su facturación, el año pasado lograron un leve superávit del 1,2%. Mejor les va a los comercios del peldaño siguiente, que tienen un volumen menor a los 150.000 euros: de un 22% que cayeron las ventas en 2012, en el 2016 han subido un 3,9%.

Joyería Majoral: “No podemos decir que la crisis haya pasado, hay riesgos de recaídas”

El presidente del colegio de joyeros no cree que se puedan recuperar los niveles de ventas de una década atrás, al menos no en el corto plazo. Pero hay empresas que sí lo han logrado, como la Joyería Majoral. Su gerente, Frances Picanyol, precisa que la firma –que cuenta con cinco locales en Barcelona, Ibiza y Formentera- aumentó sus ventas un 17% y se encuentra a los mismos niveles de hace diez años.

“Sin embargo, no podemos decir que la crisis haya pasado, vemos que hay un peligro de recaída”, advierte. En el caso de esta joyería, los años de vacas flacas los pudieron atravesar gracias a las exportaciones y al crecimiento de las ventas on line. Pero este período ha golpeado duramente a los comercios minoristas que le compraban sus productos. “De nuestros clientes nacionales quedan muy pocos”, dice.

En Cataluña se han registrado 2,1 millones de compras en el 2016, por un promedio de 163 euros en cada operación. La recuperación cierra las brechas entre compradores locales y extranjeros, pero divide los gastos: “crecen el consumo alto y el bajo, pero está desapareciendo el consumo medio”, describe Riu.

Pero en el sector tienen esperanzas que la reactivación no decaiga: para este año se proyecta un crecimiento promedio del 4%, con un repunte entre las grandes joyerías del 5,7%.

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