La banca frena la salvación de Fotoprix

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La cadena de revelado suspende su segunda junta de acreedores consecutiva después de que una entidad financiera haya pedido más tiempo para estudiar el convenio

Una tienda Fotoprix. ED

Barcelona, 28 de abril de 2016 (01:00 CET)

Cada día que pasa, la solución de Fotoprix es más difícil porque va subiendo su deuda. A pesar de ello, y de que el 11 de febrero pasado ya se suspendió una junta de acreedores, la banca todavía no lo tiene claro y ha obligado a anular, en el último minuto, la junta prevista para este jueves. En esta reunión debía decidirse por fin si se aprobaba el convenio que salvará a Fotoprix o va a liquidación, y las entidades financieras tienen la clave.

Fuentes cercanas a las negociaciones han explicado a Economía Digital que la junta de acreedores no se ha celebrado porque una entidad financiera, que no ha concretado, ha pedido más tiempo para estudiar el convenio. Según las mismas fuentes, de este banco depende en buena parte que la solución prospere o se pase a la liquidación y venta de la unidad productiva de la empresa.  

Una quita del 50%

Fotoprix tiene un pasivo financiero de 12 millones de euros, aunque sumando a proveedores la deuda es muy superior, cercana a los 20 millones. El convenio establece una quita del 50% de la deuda con un año de carencia y a pagar en diez años.

El pool de bancos acreedores, que acumula más de la mitad de la deuda, está formado por Caixabank, Sabadell, Bankia, Popular, Bankinter y Deutsche Bank, aunque no actúan en bloque sino individualmente. La solución ya no puede demorarse mucho más, por lo que está previsto que la junta de acreedores se celebre antes de un mes.

Las opciones sobre la mesa para Fotoprix son principalmente dos. La primera es que se apruebe el convenio, que necesita del voto positivo del 65% de acreedores. En este caso, Porfirio González, quien fundó la compañía hace 35 años, mantendría el control y podría culminar la modernización de un negocio, el de las tiendas de revelado, que cayó en picado a raíz de la popularización de la fotografía digital y más todavía con las cámaras en el móvil.  
 
Varias compañía interesadas en la subasta

La segunda posibilidad es la liquidación, lo que supondría la subasta de la unidad productiva. Fotoprix, una de las pocas cadenas de revelado que quedan en España, tiene alrededor de 60 tiendas y, entre esta red y las oficinas centrales, emplea a menos de 200 personas. No parece que la marque peligre ya que, según explican varias fuentes, hay numerosas empresas interesadas en la empresa, que están esperando a la liquidación para lanzarse.  

A pesar de que no hay ninguna oferta vinculante, han mostrado un gran interés Service Point, sobretodo en su maquinaria de impresión, y, según fuentes cercanas, una empresa holandesa de revelado, especialmente interesada en la parte online del negocio. En cualquier caso, si hay subasta, se optaría por la mejor opción para todas las partes y se primaría una oferta que salve todo el negocio.

En medio de la transformación

La que fue la cadena de fotografía líder en España presentó concurso de acreedores voluntario en 2014, cuando se encontraba en pleno cambio hacia el negocio digital, con un refuerzo de la web y de la impresión de álbumes hechos por el propio usuario con un programa informático.

Después de presentar el concurso, cerró 70 tiendas e hizo un expediente de regulación que afectó a cerca de 200 trabajadores. Ese mismo año, su fundador fue condenado a 20 meses de cárcel por un fraude fiscal de 1,7 millones de euros.

Fotoprix, que había llegado a tener 300 tiendas y 700 empleados, cerró 2013 –último ejercicio del que constan resultados– con unos ingresos de sólo 41 millones de euros y unas pérdidas de casi 15 millones.
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