Fotografía: Amy Hirschi

La empresa familiar se erige como pilar contra la crisis del Covid-19

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El modelo arraigado al territorio y al entorno social que caracteriza a este tipo de compañías se considera un factor clave en la recuperación económica

Madrid, 28 de julio de 2020 (04:55 CET)

La empresa familiar es uno de los grandes pilares de la economía en España, algo que se pone de manifiesto en un contexto de crisis económica, donde las sociedades transnacionales repliegan su producción alrededor del mundo, como ha ocurrido con Nissan en Barcelona.

El negocio familiar representa el 88% del tejido empresarial en España, que se traduce en dos de cada tres empleos del sector privado y el 57% del PIB, según los datos del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Por tanto, no se trata sólo de pequeños negocios, sino también de grandes grupos con altos volúmenes de facturación. 

El caso de Nissan en la capital catalana ha puesto sobre la mesa el debate sobre qué tipo de tejido industrial debe fortalecerse de cara al futuro, al quedar en evidencia un tipo de empresa cuyo arraigo territorial es muy limitado y coyuntural. Su cierre no está directamente relacionado con la pandemia del coronavirus, aunque haya coincidido en el tiempo. En cualquier caso, no parece el mejor momento para que una compañía abandone un país. La decisión de Nissan refleja una falta de compromiso con el entorno que sí tienen, en cambio, las empresas familiares.

El negocio familiar se convierte en salvaguarda como consecuencia del arraigo al entorno social y económico en el que pervive. Este tipo de empresas se suelen caracterizar, según explica la consultora Leialta, por su “perdurabilidad, solidez y cercanía al consumidor”.

Leialta también argumenta que su perdurabilidad se debe a su especial vínculo con los empleados, que se traduce en una baja rotación laboral. Asimismo, estos negocios generan identidad en la zona de la que son originarios, algo que genera vínculos con los clientes locales y las fortalece. 

La importancia de los valores 

Y es que las empresas familiares tienen en los valores corporativos uno de sus principales elementos diferenciales. Los valores de este tipo de compañías suelen coincidir con los fundacionales del emprendedor que la puso en marcha, de ahí la importancia de transmitirlos a las siguientes generaciones para asegurar que son tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones de negocio y reforzar su pervivencia en el tiempo.

El estudio “Los valores y la comunicación en la empresa familiar”, de IESE, ahonda precisamente en la trascendencia de los valores en este grupo de compañías. En la investigación participaron empresas familiares de España, Portugal y América Latina. Según el 70% de los encuestados, contar con una familia propietaria les diferencia positivamente frente a la competencia, lo que significa que el hecho de ser empresa familiar es en sí mismo un valor competitivo en el mercado. Algunos expertos consideran que el apellido refuerza la identidad de la empresa porque aporta fidelidad y referencia frente a terceros, incluyendo a clientes y consumidores.

También el Instituto de Empresa Familiar (IEF) incide en que los valores son una parte intangible de los activos de una compañía que pueden tener retorno a largo plazo. Según el IEF, suelen ser comunes a toda empresa familiar principios como la responsabilidad social, el empleo, el territorio, la sostenibilidad y la sociedad. La fidelidad a algunos de ellos por parte de las empresas familiares ha quedado bien patente tras el estallido de la COVID-19, un episodio que ha puesto de relieve hasta qué punto muchas de ellas se toman en serio el compromiso con el entorno en tiempos de crisis.

En esa misma línea, otro estudio de McKinsey concluye que la empresa familiar se preocupa especialmente de generar un sentido de orgullo por la contribución de la compañía a la sociedad. El estudio considera que este grupo de compañías son abanderadas de la responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente.

Mayor supervivencia en tiempos de crisis
 

No es de extrañar que la empresa familiar esté considerada uno de los principales motores de la economía. En España, este perfil de compañías generan un 66,7% del empleo privado, equivalente a 6,58 millones de puestos de trabajo.

Construcción, comercio, agricultura e industria son sectores con una alta presencia de empresas familiares. Entre los grupos familiares que más han despuntado —algunos de ellos no solo en España— destacan Acciona, Celsa, Osborne, Uriach, Mercadona, Tous, Iberostar o Pikolin, por citar solo algunos.

Según el Instituto de Empresa Familiar (IEF), estas compañías muestran tasas de supervivencia en época de crisis mayores que las no familiares. Entre 2013 y 2015, por ejemplo, la tasa de cierre de empresas familiares fue del 8,5%, frente al 10,1% de las no familiares. En las primeras, la voluntad de garantizar la continuidad del negocio suele prevalecer sobre objetivos de tipo económico. De hecho, casi un 70% de las empresas familiares sitúa la supervivencia de la compañía por encima de metas como el aumento de los beneficios.