Un empleado de Volkswagen sostiene un logotipo de la compañía en la planta de Wolfsburgo, Alemania.  EFE/Jochen Luebke

La falta de motores de Volkswagen ya sega la economía alemana

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El Bundesbank culpa a la industria automovilística del país de la debidilidad de la economía germana durante el verano

Economía Digital

Un empleado de Volkswagen sostiene un logotipo de la compañía en la planta de Wolfsburgo, Alemania. EFE/Jochen Luebke

Barcelona, 17 de septiembre de 2018 (20:53 CET)

La nueva crisis de Volkswagen va más allá de las cuatro paredes de la empresa. La falta de motores homologados bajo la nueva normativa WLTP de control de emisiones provocó cierres en las principales fábricas de la compañía en el Viejo Continente, incluida la de Seat en Martorell, pero el golpe ya alcanza a la totalidad de la economía alemana, según un informe del Bundesbank.

El banco central germano lamentó este lunes que la debilidad durante el verano se debió a “la industria, especialmente la automovilística, que redujo la producción en julio con fuerza”. “Se trata de una fase de debilitamiento temporal", defendió para añadir: "En cuanto se superen los problemas de implementación en el sector automovilístico, el ritmo de expansión de toda la economía podría subir de nuevo notablemente".

La entidad señala en primer lugar a Volkswagen, el primer fabricante de coches del planeta, y que durante el verano y comienzos de septiembre fue de las empresas más castigadas en su operativa por el déficit de motores. Para evitar crear un cuello de botella, el conglomerado dirigido por  Herbert Diess frenó la producción, un camino que también siguieron otros grupos germanos como Daimler (Mercedes Benz) y BMW.

El origen de los problemas de Volkswagen

En una entrevista concedida al diario Handelsblatt, el consejero delegado del grupo, Herbert Diess, vinculó a finales de agosto la lentitud en la homologación con la crisis del diéselgate: “La crisis del diésel hizo que las pruebas de homologación WLTP fueran un verdadero desafío para nosotros”. La razón: “Las mismas personas que deben lidiar con la crisis del diésel ahora deben dominar el programa WLTP; nos damos cuenta de que hemos perdido recursos allí”.

Sin embargo, el ejecutivo también repartió culpas con el Gobierno alemán. “Fuimos demasiado optimistas, debo admitirlo, pero en nuestra defensa tengo que decir que nunca habíamos tenido que registrar todos los motores en un año; las autoridades también habrían tenido que prepararse para esto”.

Las marcas del conglomerado --Volkswagen, Audi y Seat-- fueron las mayores damnificadas de entre las grandes firmas europeas. La marca alemana ya tuvo que cerrar en julio las plantas de Wolfsburgo Zwickau durante días y a finales de agosto anunció un expediente de regulación temporal de empleo de ocho días en la fábrica de Navarra, que produce el VW Polo.

En Seat también notaron el desabastecimiento y cancelaron varias jornadas extraordinarias, programadas los sábados, del mes de septiembre. Además, la planta de Martorell también bajará la persiana durante tres lunes consecutivos: el 10, el 17 y el 24 del mismo mes.​

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