La Generalitat abre su juicio a Panrico

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Inspección Laboral inicia un expediente sancionador paralelo a la causa que se encuentra en los tribunales de Sabadell

08 de enero de 2014 (19:52 CET)

Inspección Laboral de la Generalitat ha abierto un expediente sancionador a Panrico por vulnerar supuestamente el derecho de huelga de los trabajadores de la planta catalana. El proceso está en una fase inicial, pero no será este tribunal quien resuelva el conflicto. Es la justicia ordinaria quien tiene la última palabra sobre la idoneidad de la medida de protesta contra la reestructuración en el grupo.

Los juzgado de Sabadell (Barcelona) ya tienen en sus manos otra causa sobre lo ocurrido en Panrico. La dirección y el comité de empresa de la factoría de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) están citados a declarar el próximo 13 de febrero. La cúpula denunció que la huelga era ilegal, ya que se mantiene pese a que la plantilla a nivel estatal dio luz verde al expediente de regulación de empleo (ERE) planteado tras una dura negociación.

Resuelva lo que resuelva la inspección laboral adscrita al departamento de Empresa i Ocupació de la Generalitat, prevaldrá el criterio del tribunal sabadellense.

Proceso impulsado por los trabajadores

El organismo público es consciente del escenario actual, reconocen fuentes conocedoras del proceso, pero ha preferido iniciar el nuevo expediente a archivar la reclamación. Su impulsor es el comité de empresa de Santa Perpètua de Mogoda, cuyos integrantes también tachan de “ilegal” que la empresa mantenga la distribución pese a que la planta esté de huelga. Responde el mercado con productos fabricados en otros puntos de España.

Los trabajadores ya consideran una victoria el inicio del proceso en el tribunal laboral. Aseguran que avala parcialmente sus tesis. Ahora, la dirección de Panrico tendrá que justificar ante el organismo público porqué no ha parado la distribución en Catalunya. La tramitación prosigue de forma ordinaria.

Conflicto abierto

El acta de inspección ya ha sido interpretada como una represalia del Govern de Artur Mas (CiU) a la dirección de Panrico. La cúpula de la compañía, encabezada por Carlos Gila, ha retrasado sine die la negociación del conflicto laboral en Catalunya. La Generalitat se comprometió a mediar en este conflicto, aún latente. El enfrentamiento de los piquetes y los repartidores en varias ocasiones ha impedido que se celebre.

Panrico considera que ya tiene el apoyo laboral necesario para aprobar el acuerdo del ERE, a pesar de la discrepancia en Catalunya. Los empleados mantienen la huelga, las protestas y la reclamación de una nueva negociación.

La compañía ha empezado a aplicar la reestructuración. La planta catalana es la que se lleva la peor parte. Desaparecerán 159 empleos en una plantilla de 351 trabajadores. En total, la reestructuración afectará a 745 empleados en toda España. Panrico aún no ha levantado el preconcurso de acreedores.
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