La incontrolable deuda de Grifols ahuyenta a los inversores

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El grupo farmacéutico catalán cierra 2016 con una facturación de 4.050 millones, un 2,9% más, pero su ebitda cae un 1,8%

Economía Digital

Raimon Grífols Roura (c) y Víctor Grífols Déu (d), nuevos consejeros delegados de la multinacional escuchan a su antecesor, Víctor Grífols (i). EFE/Quique García
Raimon Grífols Roura (c) y Víctor Grífols Déu (d), nuevos consejeros delegados de la multinacional escuchan a su antecesor, Víctor Grífols (i). EFE/Quique García

Madrid, 28 de febrero de 2017 (12:22 CET)

Grifols crece, pero lo hace menos de lo esperado... mientras su deuda sigue disparada. Eso explica que tras presentar a la CNMV unos resultados con mejora en sus principales magnitudes, el grupo farmacéutico esté sufriendo en la bolsa pese a la jornada alcista del IBEX.

La compañía de hemoderivados cerró 2016 con unos ingresos de 4.049,8 millones de euros, un 2,9% más que en 2015. No obstante, su margen bruto bajó, lo que provocó una caída del ebitda del 1,8%, hasta los 1.141,3 millones. Sin embargo, gracias a una reducción del gasto financiero y la aportación positiva de participaciones, logró incrementar un 2,5% su beneficio neto, hasta los 545,5 millones.

Por áreas de negocio, sigue creciendo la división de bioscience, cuya central trasladó a Irlanda en 2015. Con un crecimiento del 6,5%, hasta los 3.228 millones de euros de facturación, ya supone el 79,7% de los ingresos netos. La unidad de diagnóstico, que cae un 4%, supone el 16,4% de su negocio, por solo un 2,4% de hospital.

Estados Unidos y Canadá es el principal negocio de Grifols, y ya supone casi dos de cada tres euros. En concreto, 2.663 millones, un 65,8% de sus ingresos netos. La Unión Europea pierde peso (15,8%) y el resto del mundo lo gana (16,9%).

Precisamente la alta exposición de la farmacéutica catalana al mercado estadounidense es motivo de temor entre los inversores. La agresiva política de Donald Trump en su primer mes en la Casa Blanca, virando hacia el proteccionismo y el nacionalismo económico y empresarial, ha puesto en alerta a todas las multinacionales con presencia en el país.

En el caso de Grifols, no sólo es su primer mercado, sino que es donde obtiene su materia prima: el plasma, que se obtiene de la sangre. En Europa su obtención no está permitida, pero en EEUU cuenta con 171 centros de extracción de plasma y cada día recibe 26.500 donaciones.

La incertidumbre en Estados Unidos es un punto de desconfianza para los inversores, pero no es el único. El mercado esperaba mayor crecimiento de sus resultados. Pero lo que menos gustó fue la alta deuda de la compañía dirigida por Raimon y Víctor Grífols, tío y sobrino, después de la retirada de Víctor Grífols Roura. La farmacéutica cerró 2016 con un pasivo total de 6.400 millones de euros, 100 millones más que en 2015.

De estos 6.400 millones, 4.700 millones son deuda financiera a largo plazo. Lejos de reducirla, en enero, es decir, después de cerrar dicho ejercicio, llegó a un acuerdo con la banca para refinanciarla y logró 1.700 millones de dólares más para la compra de Hologic.

Grifols arrastra una alta deuda desde hace siete años, cuando compró Talecris. Los mercados no lo han obviado y este martes, tras presentar los resultados, la acción de la farmacéutica arrancó como una de las peores del IBEX. Su descenso se atenuó ligeramente y este mediodía caía un 0,9%, mientras el selectivo español subía medio punto.
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