La nueva CNMV empieza a apretar por Gamesa

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El regulador pide justificaciones al fabricante de aerogeneradores sobre los ajustes contables de la constitución de Adwen y por los incumplimientos de contrato

Sebastián Albella, nuevo presidente de la CNMV. /Linklaters

Madrid, 22 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

La nueva Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), presidida por el abogado del Estado Sebastián Albella –hasta ahora presidente en España del bufete Linklaters– tiene en la respuesta dada al regulador por Gamesa una primera oportunidad para demostrar si le bastan las justificaciones ofrecidas por el fabricante guipuzcoano de aerogeneradores sobre determinados ajustes contables, o va más allá y pide nuevos requerimientos.

El pasado viernes, el mismo día que el Consejo de Ministros acordaba comunicar al Congreso la propuesta de Albella como presidente de la CNMV, entraba en el registro del regulador la respuesta ofrecida por la empresa del IBEX 35 a los requerimientos solicitados sobre varias cuestiones.

Activos y contraprestación

Entre esos asuntos, las razones por las que consideró, como un negocio contabilizado por el método de participación, el acuerdo estratégico alcanzado con la francesa Areva, en marzo de 2015, para canalizar el negocio eólico marino (offshore) a través de la constitución de Adwen.

En esta joint venture, participada al 50% por ambas compañías, Gamesa aportó activos por un valor neto de 161 millones de euros, básicamente gastos para el desarrollo de prototipos de aerogeneradores.

En contraprestación, la empresa guipuzcaoana registraba un valor razonable de 100 millones y una cuenta a cobrar a Adwen de 95 millones, quedando una plusvalía neta de 29 millones.

Aportación no dineraria y venta de activos

De esas cantidades, solo la aportación no dineraria de 100 millones a la ampliación de capital de Adwen fue contabilizada como una inversión por el método de participación. Los restantes 95 millones, que procederían de la venta a la nueva sociedad del resto de activos offshore, Gamesa los incluyó en el balance como 'otros activos financieros no corrientes, empresas vinculadas'.

Areva, por su parte, aportó a Adwen sus fábricas de Alemania y parte de su personal en Francia y el Reino Unido, junto con los contratos ya existentes, capital circulante y efectivo. Todo por un valor razonable de 328 millones de euros. Una cuenta a cobrar de la que se descontó la aportación de 100 millones a la ampliación para obtener su 50% en la nueva compañía.

Un único negocio y una única transacción

En relación a las dudas puestas sobre la mesa por la CNMV, sobre la consideración de los activos aportados como un negocio, Gamesa asegura que lo son por "contener elementos fundamentales como tangibles e intangibles (licencias, patentes y know how), recursos humanos y un producto certificado".

También apoya la empresa vasca la contabilización por el método de participación de la operación al entender que, tanto las compraventas como las aportaciones no dinerarias, forman parte de una transacción única, aunque los referidos 95 millones a cobrar quedaran fuera de esa consideración.

Indefinición normativa europea

En este punto, Gamesa reconoce que, ante la indefinición que existe sobre el tema, al estar pendiente una decisión al respecto de la Unión Europea que determine el tratamiento contable a seguir sobre ventas o contribución de activos entre una empresa y su asociada, optaba por contabilizar la operación según la norma IFRS 10, en lugar de hacerlo por la IAS 28, que introduce exenciones a la aplicación del método de participación.

En la información adicional de las cuentas auditadas por Ernst & Young el pasado mes de febrero, la CNMV también pedía explicaciones a Gamesa sobre las cantidades recibidas de bancos y aseguradoras, prestadas ante terceros por contratos de actividad, que ascendían a 1.179 millones de euros a finales de 2014 y a 1.489 millones al cierre del pasado ejercicio.

Al respecto, el regulador requería a la empresa vasca sobre qué acontecimientos darían lugar a la ejecución de avales y garantías, con la consiguiente provisión en el pasivo.

Riesgo remoto de ejecución de avales

Gamesa entiende que esos acontecimientos se derivarían del incumplimiento de contratos, por no ejecutar las obras adjudicadas o reconocer la incapacidad técnica o el funcionamiento defectuoso de los equipos instalados.

Cuestiones que el fabricante de aerogeneradores descarta. "El riesgo de ejecución de avales, para los que no exista dotada una provisión, es remoto", apunta. "Y, de originarse pasivos adicionales, no serían significativos", añade.

En el requerimiento, la CNMV también enmienda la plana a Gamesa por no facilitar, en el informe financiero correspondiente al primer semestre de 2016, los datos relativos al retorno sobre capital empleado (ROCE), el capital circulante o las inversiones de capital (capex), para cumplir con las directrices sobre Medidas Alternativas de Rendimiento (APM), publicadas, en octubre de 2015, por la ESMA, la autoridad europea de valores y mercados.
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