La plantilla de Seat ignora a Müller y se aferra a las inversiones prometidas

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Consecuencias del escándalo

El escándalo de las emisiones de Volkswagen se descubrió en EEUU / EFE

en Barcelona, 06 de octubre de 2015 (21:30 CET)

El nuevo presidente de Volkswagen, Matthias Müller, ha generado inquietud en el sino del grupo, y en el Gobierno, este martes al admitir que habrá que hacer ajustes "dolorosos" y que revisará "todas las inversiones previstas". Sin embargo, los representantes de la plantilla de Seat han hecho oídos sordos al mensaje del nuevo mandamás y confían en que se mantendrá lo prometido hace pocos días: que las inversiones en España no están en peligro.

El comité de empresa de la marca de Martorell se aferra a la apuesta del grupo por Seat, a que cuenta con tres aliados en la cúpula de VW y sobre todo a que la parte más vulnerable del gigante se encuentra en América para salvarse de los recortes anunciados por Müller. El grupo tiene prevista la inversión de 4.200 millones en España entre 2015 y 2019, de los cuales 3.300 irán a Seat.

América, para empezar

Fuentes del comité de empresa, que se encuentra en la reunión de trabajadores del grupo de todo el mundo en Alemania con la nueva dirección de VW, han explicado a Economía Digital que, de forma informal, miembros de la dirección del grupo les han adelantado que serán las fábricas americanas las que sufrirán los recortes y el freno en las inversiones.

"Ya no estaban en una buena situación, y ahora con la crisis, son los que más van a sufrir", han comentado. El escándalo se descubrió precisamente en EEUU, y creen que allí es donde más van a caer las ventas del grupo.

VW tiene 12 fábricas entre EEUU, México, Brasil y Argentina, aunque dos son de la marca MAN de camiones y autobuses. Allí fabrican varios modelos de Volkswagen para los mercados locales, motores, cambios de marchas y otros componentes y el grupo tiene cerca de 50.000 trabajadores.

Europa, más consolidada

En cambio, en Europa las fábricas están más consolidadas, por lo que los sindicatos creen que sufrirán menos. Además, aseguran que se dejarán de fabricar modelos "de lujo" que no son rentables.

A pesar de que Seat ha estado en pérdidas hasta 2014, los modelos que se fabrican en Martorell son rentables y están consolidados –tanto el Ibiza como el León llevan muchos años en el mercado y están funcionando–, por lo que los sindicatos creen que no se tocará la fábrica catalana.

Aliados en Wolfsburg

La tranquilidad de la plantilla de Seat también se basa en el hecho de que tienen "algún amigo más" en la cúpula de Volkswagen que Javier García Sanz, vicepresidente mundial del grupo y antigua alto directivo de Seat.

En concreto, el comité de empresa confía en que tendrán de aliados al todavía presidente de Seat, Jürgen Stackmann, que ocupará la vicepresidencia de ventas de VW y que es un apasionado de la marca, e incluso al presidente de grupo, Matthias Müller, que ha sido consejero de Seat.

Las inversiones ya están en marcha

Oficialmente, desde Seat explican que es pronto para saber si la fábrica catalana sufrirá recortes o se le retirarán inversiones previstas, pero aseguran que las inversiones ya se han iniciado y no ha habido de momento indicaciones para pararlas ni para frenar ningún proyecto.

En Seat trabajan unas 14.000 personas, pero de la salud de la empresa depende buena parte de la industria auxiliar del automóvil en Cataluña. La otra fábrica española del grupo Volkswagen, la de Navarra, que fabrica el Polo, emplea a unos 4.300 trabajadores.

La incertidumbre de la caída de ventas

A pesar del optimismo, todo podría empeorar si las ventas de la marca se despeñan como consecuencia del escándalo, para lo cual admiten que no están blindados. De momento no lo han notado en las ventas de septiembre, pero todavía es pronto.

Así lo ha admitido también el comité de empresa de la fábrica de VW en Navarra. En declaraciones a Efe, el presidente del comité ha asegurado que las inversiones también se mantendrán en Navarra y que la crisis no tendrá en la planta más incidencia que "las posibles consecuencias de que el cliente no vaya a comprar el coche".

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