La sorprendente resistencia de Núñez y Navarro

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La inmobiliaria del ex presidente del Barça mantiene un nivel creciente de facturación en plena crisis del sector

Torre Núñez y Navarro, en Barcelona.

20 de noviembre de 2012 (21:47 CET)

Pese al periplo judicial vivido en los últimos meses, incluso con el viento en contra del sector, la empresa del que fuera presidente del FC Barcelona se ha convertido en los últimos tiempos en una de las pocas inmobiliarias que mantiene la respiración sin necesidad de asistencia.

Con un facturación de unos 180 millones de euros anuales, el grupo Núñez y Navarro ha conseguido reconvertir su negocio tradicional (la promoción de viviendas de carácter urbano) en una actividad pluridisciplinar vinculada a los inmuebles.

Ingresos recurrentes


De hecho, el negocio de promoción apenas supone ya el 20% del volumen total de negocio. El 80% restante procede sobre todo de lo que sus directivos llaman “actividad recurrente”. Explicado en términos de negocio, la llamada división patrimonial está conformada por el alquiler de oficinas y locales comerciales, la explotación directa de párkings y plazas de aparcamiento y, finalmente, los hoteles urbanos.

Ni en pleno epicentro de la crisis el grupo ha registrado una cuenta de resultados negativa, como sí ha sucedido con la mayoría de empresas de sector y, especialmente, con las compañías cotizadas en bolsa. El recurso limitado al endeudamiento ha permitido que la financiación utilizada siempre esté vinculada a negocios que ya obtienen beneficios (inmuebles con rentas aseguradas) y no a las promociones inmobiliarias que comercializa.

Compañía solvente

“Seguimos siendo solventes y ganando dinero”, explica Josep Lluís Núñez y Navarro, hijo del fundador y alma máter del grupo junto a su hermano. Su modelo de desarrollo en los años de crisis parte de la experiencia vivida por el progenitor en la crisis económica de los años 80. “Es un modelo muy conservador, pero con seguridad”, explica el directivo.

El grupo acaba de ganar su pleito con el Ayuntamiento de Sant Cugat sobre los terrenos de la llamada Torre Negra, en Sant Cugat del Vallès. Después de diferentes peripecias judiciales, el Tribunal Supremo, la última instancia con capacidad jurídica, les ha dado la razón ante el consistorio barcelonés y obliga a la corporación a restituir los planes urbanísticos y permitir que los promotores puedan urbanizar y edificar los solares.

La espada judicial planea

La victoria en ese largo contencioso, no obstante, sigue paralela a otro asunto judicial más enojoso para la compañía y para el propio grupo familiar. Los tribunales de Barcelona condenaron a penas de prisión a José Luis Núñez y a su hijo por la eventual participación en la trama de los inspectores de Hacienda de Barcelona.

Los empresarios inmobiliarios han recurrido la sentencia ante el Tribunal Supremo y confían en que la alta magistratura considere sus argumentos y restablezca las garantías procesales que consideran vulneradas por la justicia barcelonesa.

El grupo Núñez y Navarro emplea de forma directa a 750 empleados.
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