La venta de Alcoa prende la mecha a un grave conflicto laboral

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Los trabajadores constatan el aumento de las visitas a las plantas españolas desde principios de año, que podrían guardar relación con esta operación

Marcha de protesta por la situación de Alcoa en A Coruña

A Coruña, 23 de mayo de 2016 (13:43 CET)

La situación de incertidumbre que viven desde hace años los trabajadores de las plantas españolas de la multinacional Alcoa se acentúa ahora con la noticia de que la empresa está buscando compradores o inversores.

Desde el comité de empresa de la factoría de A Coruña, su presidente, Juan Carlos López Corbacho, asegura que llevan varias semanas pidiendo información a la dirección sin obtener respuestas. No tienen confirmación de las intenciones de Alcoa, pero sí que han podido constatar desde principios de año un aumento de las visitas de personas externas a la empresa.

"Nos dicen que son auditorías que están valorando la empresa. Eso sí, las visitas que tiene A Coruña también la tienen las otras dos", apunta en referencia a las plantas de San Cibrao y de Avilés.

Dinámica mala

En cualquier caso, el presidente del comité de la planta coruñesa inisiste en que la incertidumbre "ya viene de atrás". Tampoco entra en valoraciones: "No podemos valorar la venta, porque no tenemos datos. No sabemos si es bueno o malo estar con Alcoa en la dinámica en que estamos, porque llevamos años en una situación malísima".

En este sentido, apunta que "nos da igual llevar una P o un H en nuestra tarea. Lo que queremos es una solución energética y un proyecto industrial de futuro que garantice los puestos de trabajo".

En revisión

Desde la compañía, por su parte, señalan que las visitas forman parte "de la actividad interna de la empresa" y que son algo "habitual". En cualquier caso, inciden en que no hay ninguna decisión tomada al respecto de la venta, y que, en caso de que la haya, los trabjadores serán los primeros en conocerla.

"La empresa está evaluando todas las opciones para las plantas españolas con el fin de que tengan el mejor futuro posible", se limitan a decir. Mientras tanto, los trabajadores aumentan su grado de preocupación ante la venta "o cualquier otra medida que pueda afectar a las plantas".

"Lo que más nos fastidia es la falta de información y el secretismo en todos esto", reconoce Corbacho.
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