La vieja Pescanova gana (de momento) a la nueva en los tribunales

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Un juez desestima la demanda interpuesta por la nueva matriz de la pesquera, para ser indemnizada por las ventajas del contrato blindado aprobado por los antiguos propietarios

Junta de accionistas de Pescanova

Madrid, 01 de enero de 2016 (06:00 CET)

La pugna judicial entre la nueva y la vieja Pescanova sigue por todo lo alto. Y, de momento, los jueces están dando la razón a la antigua matriz, que defiende, hasta la última coma, los acuerdos adoptados el 28 de septiembre de 2015, por una asamblea en la que no participaron los bancos acreedores, y que no entrarían en el capital de la pesquera hasta dos meses después.

Además de aprobar el proyecto de segregación, en esa junta salió adelante, con el apoyo de todas las filiales y los 9.000 accionistas, un contrato de apoyo que contempla la transferencia anual de 255.000 euros, la prestación por libre de costes de servicios de administración y asesoría –a razón de un máximo de 200.000 euros durante cuatro años–, y la retención, en el balance de la antigua sociedad, de 1,9 millones para contingencias futuras.

La reacción de los dirigentes de la Nueva Pescanova, bajo la presidencia Jacobo González-Robatto, nada más tomar el control de la Nueva Pescanova, fue la de interponer sendas demandas. Una, para anular el contrato, y otra, para dejar sin cobertura las ventajas inherentes a ese acuerdo adoptado por la junta de la antigua matriz.

La justicia no se expide del primer procedimiento

El primer procedimiento –por el que Nueva Pescanova solicitaba la nulidad de los contratos de medidas de apoyo y el mecanismo de pagos, o subsidiariamente la nulidad de alguna de sus cláusulas– sigue pendiente de resolverse.

En un auto del pasado 1 de septiembre, el juzgado de primera instancia 7 de Vigo estimó la declinatoria planteada por la antigua Pescanova, declarando su falta de jurisdicción, y derivaba el asunto al juzgado de lo mercantil de Pontevedra.

El mismo que, el pasado lunes, desestimaba la demanda interpuesta por Nueva Pescanova, por la que solicitaba a la antigua matriz una indemnización por supuestas ventajas que esta se había agenciado en los acuerdos de fusión y doble segregación.

Entiende el magistrado que no existe base legal para romper el acuerdo de la asamblea y, además, condenaba a Nueva Pescanova al pago de las costas procesales.

Sigue la polémica entre la nueva y la vieja Pescanova

A partir de ahora, las espadas siguen en alto. Desde Nueva Pescanova no dan su brazo a torcer, y analizan la interposición de un recurso para revertir el auto del juez pontevedrés.

Mientras tanto, la antigua sociedad anónima entiende que, al abordar ambas demandas el mismo asunto, si una ha sido desestimada, también debe serlo la otra, cuando es el mismo magistrado el que debe pronunciarse.

En todo este embrollo, la vieja Pescanova se mantiene como deudora de créditos concursales por 50 millones de euros, para cuyo pago cuenta con un crédito contra Nueva Pescanova por el mismo importe.

Por razones de prudencia y de eficacia operativa, la antigua sociedad matriz de la multinacional gallega acordó mantener en depósito 1,9 millones, de cara a cubrir posibles demoras en los pagos a realizar por Nueva Pescanova y atender los créditos frente a los acreedores concursales.

Dicho depósito, previsto en el proyecto de fusión y doble segregación, no es una ventaja patrimonial en favor de la antigua matriz –como la Nueva Pescanova deja caer en las demandas–, sino una garantía que contribuye a la mejor satisfacción de la deuda concursal frente a los acreedores, que será transferida a Nueva Pescanova en el momento en que la deuda concursal quede satisfecha.

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