José Luis Bonet, presidente de Freixenet, y Pedro Ferrer, ex consejero delegado. EFE

La virtual venta de Freixenet paraliza su plan industrial

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La entrada de Henkell en el accionariado frena las negociaciones entre directivos y sindicatos para afrontar el futuro de la compañía

Barcelona, 24 de noviembre de 2017 (04:55 CET)

El culebrón de la venta de Freixenet se acerca al capítulo final. Tras casi dos años de idas y venidas entre las tres familias del accionariado –los Ferrer (42%), los Bonet (29%) y los Hevia (29%)-- y la alemana Henkell, los analistas del grupo germano ya son habituales en las bodegas del grupo catalán. A la espera del nuevo dueño, la dirección tiene congelada la mesa de negociación para abordar el futuro de la empresa. Será cosa del futuro propietario.

Fuentes de la compañía explican a Economía Digital que el pasado 31 de octubre se constituyó la mesa entre propiedad y trabajadores para aumentar la rentabilidad de la sociedad tal y como establecía el convenio colectivo. Sin embargo, desde entonces no existen conversaciones. Ni siquiera se emplazaron para una fecha concreta: no hay encuentros en el horizonte.

El silencio tiene lógica. El cambio de accionistas puede hacer saltar por los aires el plan de negocio: que podría pasar de un recorte de plantilla como el que ya tuvo que afrontar Codorníu a un incremento del número de trabajadores si Freixenet logra valerse de la capacidad de distribución de Henkell.

El plan industrial de Freixenet quedará en manos de Dr. Oetker

Así, será la filial del gigante Dr.Oetker la encargada de incrementar la rentabilizad de una empresa que en el ejercicio 2015-2016 facturó 539 millones de euros, apenas el 5% más que en el año anterior, ya considerado negativo.  Además, el beneficio siguió estancado alrededor de los dos millones de euros (2,39 millones).

La entrada será en breves. A la espera de un consejo para aprobar la entrada del grupo germano, Economía Digital ya avanzó en septiembre que las negociaciones entraban en fase decisiva. La operación debía cerrarse antes de acabar el año, aunque el clima político en Cataluña y las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre pueden retrasar la firma.

Los Hevia y los Bonet llegaron a comienzos de otoño a un acuerdo para vender su participación –58% entre ambas familias— para dar la mayoría a Henkell, una de sus condiciones. El único interrogante es la postura de José Luis Bonet, presidente de la compañía, que podría mantener su participación en la empresa, a diferencia de sus hermanos. De este modo, la presencia de la compañía alemana quedaría en el 51%.

“Existen negociaciones pero no hay ningún papel firmado”, reconocía el presidente de Freixenet, Enrique Hevia, a este medio hace dos meses. Las conversaciones valoraban la compañía con sede en Sant Sadurní d’Anoia en unos 550 millones de euros.

Henkell, dentro del gigante alemán Dr. Oetker

Henkell es una filial del grupo de alimentación germano Dr. Oetker que factura más de 700 millones de euros, la mayor parte fuera de Alemania. Vende 25 marcas de bebidas entre vinos, champagnes, espumosos y bebidas espirituosas. Su principal negocio es el sector de los vinos espumosos, con más de diez enseñas, varios prosecco, un champán y un cava, el catalán Cavas Hill

 

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