Las multinacionales cargan contra Greenpeace por inventarse la lista de transgénicos

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Nestlé y Unilever aseguran que los ecologistas las acusan sin fundamento de utilizar ese tipo de ingredientes y Koipesol dice que el girasol transgénico “no existe en España”

29 de mayo de 2014 (19:30 CET)

Las multinacionales de la alimentación han atacado a la organización ecologista Greenpeace por haber elaborado su lista roja de productos transgénicos este año con datos incompletos o ficticios. Nestlé, Unilever y Deoleo aseguran que el listado no se corresponde con la realidad y niegan la utilización de productos transgénicos en los productos señalados por los ecologistas.

Greenpeace elabora desde hace cinco años la lista roja en la que especifica los productos que han sido elaborados a partir de ingredientes modificados genéticamente. Buena parte de los alimentos de Nestlé, Pepsico y Unilever se incluyen en el listado en el que también figuran Procter&Gamble, Kellogg’s, Deoleo y Europastry (Fripan).

Nestlé ha desmentido que sus productos en España contengan ingredientes transgénicos aunque ha reconocido que los utiliza en otros países. La multinacional suiza explica que ha respondido a los requerimientos informativos de Greenpeace, pero, pese a ello, los ecologistas han decidido incluir sus productos en la tabla repudiada. La multinacional anglo-holandesa Unilever, la estadounidense Pepsico y la catalana Europastry también niegan la utilización de estos ingredientes.

El aceite español

La lista de productos transgénicos de este año también incluye aceites de la multinacional española Deoleo, el primer fabricante de aceite del mundo. En ella, Koipesol aparece como transgénico pero la marca desmiente la máxima premisa. “Usamos semillas de girasol españolas y en España no hay semillas de girasol transgénicas”, explican desde la empresa.

Greenpeace incluye en la lista roja los alimentos reconocidos abiertamente como transgénicos pero también aquellos sospechosos de serlo porque las empresas no aportan suficientes datos. La organización asegura que ha reclamado de forma reiterada la información a los fabricantes pero, por lo general, se niegan a mostrar la información de sus productos. También se incluyen en la lista a marcas que no condenan abiertamente el uso de estos componentes, explican desde Greenpeace.

Sólo maíz y soja

La normativa europea obliga al fabricante a declarar los ingredientes transgénicos en el etiquetado cuando el componente supere más del 1%. La mayoría de los productos en los que han sido detectados elementos transgénicos en laboratorio no alcanzan este porcentaje, según explica la revista Consumer. El estudio atribuye la aparición de estos ingredientes a transferencias accidentales durante el proceso cosecha y fabricación.

Greenpeace no ha realizado pruebas de laboratorio en España pero Consumer sólo ha detectado una importante carga de transgénicos en los cereales de Kellogg’s entre 107 productos analizados.

Rechazo del consumidor

En Europa sólo están permitidos dos tipos de productos alterados genéticamente: la soja y el maíz. La modificación genética implica la introducción de un fragmento de ADN de una especie en otra. En el maíz, se utiliza ADN de una bacteria para evitar que las cosechas sean atacadas por las plagas.

Los estudios de mercado demuestran que el consumidor español rechaza mayoritariamente este tipo de productos por entender que pueden ser perjudiciales para la salud.
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