Los centros de formación acorralan a los comerciantes catalanes

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Las escuelas defienden que los fondos de garantía que la CCC tiene 'secuestrados' no es deuda sino parte de su dinero, por lo que no aceptan quitas de hasta el 60%

Xavier Alegret

Los centros de formación afectados por la Confederació de Comerç se concentraron ante la sede de Foment / XA
Los centros de formación afectados por la Confederació de Comerç se concentraron ante la sede de Foment / XA

Barcelona, 01 de agosto de 2016 (01:00 CET)

La Confederació de Comerç de Catalunya (CCC) ha encontrado un hueso duro de roer en los centros de formación. La patronal está en preconcurso de acreedores, con un agujero de 2,6 millones y una deuda de 3,7 millones, de los que más de 1,6 millones corresponden a dichos centros. Por ello, han iniciado las negociaciones para conseguir una quita, pero las escuelas se han puesto duras.    

Como avanzó Economía Digital, la CCC envió un documento a los centros, que se han organizado para reclamar lo que les deben, con una propuesta de pago. Dicha propuesta incluía quitas de entre en 50 y el 60% de la deuda, en función de si la escuela sigue o no trabajando para la patronal.

De entrada, los centros rechazan este chantaje. La CCC necesita seguir dando cursos, ya que son el 80% de sus ingresos, y por ello ofrece premiar a las escuelas que sigan con ellos. Pero además, denuncian que discrimina a los propietarios de los centros que ya no existen, algunos de los cuales tuvieron que cerrar por culpa de la Confederació, porque no pueden optar a cobrar el 50%.    

¿Es deuda o no es deuda?      

Pero el punto que se prevé más problemático no es este: son los depósitos de garantía. La mayoría de la deuda con los centros, 1,33 millones, no son cursos pendientes de pago sino dichos depósitos, un dinero que las escuelas entregaban a la CCC en concepto de garantía y que la patronal devolvía, o debería de devolver, una vez resuelto el expediente de cada curso.      

La Confederació propuso quitas de hasta un 60% en estos fondos, pero los centros no las aceptan porque consideran que no se trata de una deuda sino de un dinero de su propiedad que la CCC tiene depositado. Es un dilema importante porque en función de si se considera pasivo de la organización o no, se podría aplicar una quita o debería de devolverse íntegramente.
   
¿Dónde está el dinero?      

El ex secretario general de la Confederació de Comerç, Miquel Àngel Fraile, depositó este dinero en una o varias cuentas de la Confederació, y se iba devolviendo, pero un día empezó a bloquearse. Fraile ponía como excusa que los cursos (algunos de 2004) no estaban resueltos, pero ahora la CCC ha reconocido que la mayoría ya lo están. Pese ello, no lo devuelven.  

Los centros han preguntado reiteradamente a la organización, presidida y dirigida ahora por Maria Rosa Eritja, dónde está el dinero, si existen o no dichas cuentas y, en caso de existir, si tienen el dinero. La respuesta que han obtenido ha sido el silencio.    

Una fuente no oficial asegura que las cuentas están pignoradas, es decir que fueron utilizadas como garantía para conseguir crédito bancario, por lo que no pueden tocarse, aunque Economía Digital no ha podido confirmar esta información. En las cuentas de la CCC, estos depósitos aparecen en el capítulo de pasivo.
   
"Inmoralidad y depravación" de la CCC

Los centros de formación enviaron el pasado viernes a la Confederació su contrapropuesta, y no han obtenido respuesta. En ella, piden que las deudas con los centros y los profesores correspondientes a los cursos de 2015 realizados y no cobrados se pague íntegramente, mientras aceptan una quita del 10% en los depósitos de garantía si se abonan en un solo pago. Ofrecen la posibilidad de pagarlos en tres años, pero cobrando el 100% y con intereses de demora.  
 
En el documento, los centros cargan duramente contra la propuesta de la CCC, de la que dicen que "no es asumible". "Queda en evidencia la inmoralidad, depravación, vejación y dejadez que demuestra la CCC con esta propuesta", dice el documento de las escuelas.
   
Además, los centros desconfían de que las propuestas de la patronal lleguen a buen puerto y piden que se les adjunte un plan de viabilidad, ya que no saben cómo lo hará la Confederació para pagar con la situación económica que tiene.
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