Carles Puente, uno de los creadores de Fractus. Mobile World Congress: Dos catalanes 'desmontan' a las marcas chinas del MWC. ED

Dos catalanes 'desmontan' a las marcas chinas del MWC

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La tecnológica Fractus consigue que se retiren móviles chinos durante el Mobile World Congress por la violación de sus patentes

Cristian Reche

Economía Digital

Carles Puente, uno de los creadores de Fractus. Mobile World Congress: Dos catalanes 'desmontan' a las marcas chinas del MWC. ED

Barcelona, 28 de febrero de 2018 (04:55 CET)

Carles Puente y Rubén Bonet lo han vuelto a hacer. Los ingenieros catalanes que saltaron a la palestra por revolucionar las antenas de los teléfonos móviles han conseguido que se retiren varios smartphones de marcas chinas durante este MWC2018 por una supuesta violación de sus patentes.

Ambos dirigen Fractus, la empresa que nació hace veinte años como una spin-off de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y, tras un primer periodo en el que fabricaban su propia tecnología –Puente estuvo nominado al Premio al Inventor Europeo–, en 2009 cambiaron de estrategia porque encontraron un modelo de negocio mucho más cómodo: la obtención de ingresos a través de la concesión de licencias.

La compañía con sede en San Cugat del Vallés “posee una cartera de derechos de propiedad intelectual de más de 40 inventos protegidos a través de más de 120 patentes y solicitudes en Estados Unidos, Europa y Asia”, según reza en su página web. 

En este Mobile World Congress han puesto a trabajar a su gabinete jurídico. No había ni comenzado la feria mundial de móviles y el juzgado número cinco de Barcelona había obligado a la empresa francesa Wiko a pagarles 500.000 euros como fianza para poder exponer algunos de sus terminales. Y un día después, al cierre de la jornada inaugural, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña decretaba medidas cautelares contra tres empresas chinas por infringir en sus patentes: BowayVernee y Doke.

Fractus MWC: retirada de móviles para Boway y Vernee y pacto de última hora con Doke 

A BowayVernee se les prohibió realizar "el ofrecimiento, la comercialización o cualquier tipo de explotación" de los supuestos terminales infractores, así como se ordenó su incautación y retención por parte de los Mossos d' Esquadra. A Doke, en cambio, se le levantaron las cautelares después de que ambas partes llegaran a un acuerdo a última hora del martes.

“Nosotros sólo estamos defendiendo lo que creemos que es justo, no tenemos nada más que decir”, contestan de manera tajante a Economía Digital cuando se les pregunta sobre si extenderán los requerimientos a más compañías durante lo que queda de congreso –como así apuntan fuentes cercanas a este medio– gracias al protocolo exprés que existe desde 2015 para dar rapidez a este tipo de demandas entre competidores.

Los líos del pasado

Hace justo un año, en la anterior edición del MWC, los mismos protagonistas repitieron la jugada. El juzgado mercantil número cinco de Barcelona dio por buenas las indicaciones de Fractus e incautó una serie de móviles de Boway para que un perito técnico pudiera determinar si incumplían la patente ES '085.

Puente y Bonet, sin duda, se han convertido en unos matagigantes. Se enfentaron con diez de los mayores fabricantes de móviles –entre ellos LG, Blackberry, Pantech, Kyocera, Palm, HTC, Sharp, UTStarcom y Sanyo– y les ganaron. 

Los líos de Fractus: ganó a Samsung en los tribunales en 2012

La empresa nunca ha concretado el dinero percibido por ello, aunque sí confirmó en una entrevista a La Vanguardia que desde 2008 negoció pactos acumulados por más de 100 millones de dólares. El último conflicto que se cerró fue con Samsung, después de que en 2012 un tribunal de Texas diera la razón a la catalana y ordenara una indemnización a su favor de 41 millones de dólares (30,6 millones de euros).

Pero algunos frentes todavía están abiertos. Como el que tiene con ZTE, a quien demandó por infracciones en siete de sus patentes sobre la tecnología de las antenas internas en los móviles, a pesar de pasarse un año negociando para evitar el litigio. Llegados a este punto, la compañía baraja dos opciones para ser indemnizada: el pago por daños y perjuicios o la paralización de ventas de móviles. 

Quién más está detrás

Desde el nacimiento de Fractus hasta la actualidad han pasado casi veinte años. Durante este tiempo, la empresa ha crecido en tamaño y popularidad (fue nombrada pionera en tecnología en el Foro de Davos de 2005). Su facturación supera los 3,6 millones de euros y sus beneficios se sitúan por encima del millón de euros.

La información depositada en el Registro Mercantil aflora que entre sus accionistas están la sociedad de capital riesgo del Institut Català de Finances (ICF), Barcelona Empren; Circulo Resti, de Luis Fradera; el fondo de inversión Nauta Capital; el despacho de abogados Garrigues, y Fractal Partners, empresa con sede en California y sucursal en Delaware.

También Milton 2000 Investments, filial con la que Carles Puente dirige Fractus Antenna, la escisión de la actividad especializada de los dos catalanes. Esta mercantil, que se creó hace poco más de tres años, facturó más de 800.000 euros y ganó aproximadamente 150.000 euros, según las últimas cuentas disponibles.

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