Nissan adjudicó el Pulsar a Barcelona sabiendo que perdería dinero

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La planta catalana sólo fabrica la mitad de lo previsto: el modelo es demasiado caro y no se vende

Una imagen del Nissan Pulsar

Barcelona, 24 de mayo de 2016 (01:00 CET)

En plena recuperación del sector del automóvil, la fábrica de Nissan de la Zona Franca barcelonesa está produciendo un 30% por debajo de sus previsiones. El modelo que lastra la actividad de la planta es el Pulsar, un turismo del segmento de más éxito, el C, que en principio tenía que ser la solución, pero que no está encontrando su hueco en el mercado.  

La producción del Pulsar en Barcelona es de menos de la mitad de las previsiones porque las ventas no están siendo las esperadas. La causa, su alto coste de producción, que hace que su precio no sea competitivo. Y el coste es alto por varias razones, entre ellas el propio fracaso comercial del modelo, pero venía ya sentenciado de origen porque se asignó con muchos proveedores en Reino Unido

Componentes importados  

Hay que remontarse a febrero de 2013 para entender por qué un coche hecho en Cataluña lleva piezas de Inglaterra. Fue cuando la marca nipona decidió adjudicar el modelo a la Zona Franca, a pesar de que ya estaba inicialmente asignado a la fábrica de Sunderland. La mayoría de contratos de componentes estaban cerrados con proveedores cercanos a la fábrica británica, que empezaron a proveer a Barcelona a pesar del alto coste logístico.

Fuentes de Nissan admiten que, cuando se empezó a fabricar el Pulsar hace casi dos años, buena parte de los componentes se importaban porque ya había un plan de proveedores en Inglaterra. Desde entonces han trabajado hasta conseguir revertir esta situación y tener un 52% de proveedores nacionales y sólo un 12% de Reino Unido, según datos aportados por la compañía.  

Los sindicatos creen que casi la mitad de componentes importados continúa siendo demasiado, mientras que la empresa defiende que está justificado por economías de escala: si son piezas que se montan en otros modelos, puede salir más barato hacer pedidos mayores a un sólo proveedor y distribuir luego la pieza.  

Asignación y reasignación  

La adjudicación del Pulsar vino envuelta de polémica. Llegó tras medio año de negociaciones con los sindicatos sobre las condiciones laborales e incluso se descartó y se asignó a Inglaterra. A pesar de ello, las conversaciones entre la empresa y la plantilla continuaron y, con la mediación del Govern, se llegó a un acuerdo.  

El plan para mejorar la competitividad de la planta catalana incluía recortes en materia laboral, como rebajas salariales para las nuevas incorporaciones. La dirección prometió 1.000 empleos, como haría también en octubre de 2015 al iniciar la producción de otro modelo, la pick-up Navara. Una semana después de aprobar los recortes, el coche era asignado a Barcelona.  

La versión oficial de la reasignación fue que la fábrica inglesa recibió la adjudicación de un modelo de Infiniti, la marca Premium del grupo japonés.  

Poca capacidad de producción

En ese momento, los sindicatos dieron por bueno el acuerdo y consideraron una muy buena noticia la adjudicación del Pulsar, un turismo en una fábrica tradicionalmente de vehículos comerciales y todoterrenos, pero luego verían que no es un modelo competitivo.

Y no sólo por las piezas. Al ser un coche para un público amplio, hay que fabricar muchas unidades para que sea rentable, y la fábrica no tiene capacidad para ello, han apuntado desde UGT, CCOO y USOC.  

Además, el modelo vive una situación perversa. El hecho de que salga caro influye en que no tenga éxito comercial, lo que hace caer la producción. A su vez, la caída de la producción encarece costes y repercute negativamente en las ventas. Es la pescadilla que se muerde la cola.    

Previsión desproporcionada  

Con la boca pequeña, desde Nissan admiten que quizá la previsión de fabricar 80.000 al año era algo desproporcionada, pero ven otras causas tras las bajas ventas. El segmento C, el que más coches vende, está "disputadísimo", apuntan, con modelos muy consolidados como el Golf. Además, Nissan llevaba desde 2006 sin competir en ese segmento y necesita tiempo para hacerse un hueco con un nombre que, fuera de Japón, no era nada conocido.  

Los sindicatos apuntan al canibalismo entre modelos de la misma marca. Concretamente del Qashqai, el SUV de Nissan que lidera el segmento que más crece en el mercado. El propio consejero delegado de Nissan Iberia, Marco Toro, admitió en una entrevista para Economía Digital que los nuevos todoterreno urbanos están captando a los clientes de los segmentos tradicionales.
 
Por todas estas causas, el Pulsar se fabrica a un ritmo de 35.000 unidades al año, menos de la mitad de las 80.000 inicialmente previstas. Esto llevó a la planta catalana de Nissan a cerrar su último año fiscal (abril 2015-marzo 2016) con una producción total de unas 90.000 unidades, lejos de las 130.000 previstas.  

Nissan se reafirma en los 1.000 empleos

Estas cifras hacen temer a los sindicatos que la Zona Franca no ganará los 1.000 empleos previstos en el plan para los próximos años. Nissan mantiene su previsión y recuerda que es para cuando la Navara se fabrique también para Renault y Daimler –previsto para otoño del año que viene– y esté en su apogeo.  

Sin embargo, hasta el momento, con el segundo turno, sólo se han contratado a 100 empleados, y 20 no serán renovados a final de mes, como ha avanzado Economía Digital. Los sindicatos creen que, cuando se instaure el tercer turno, previsiblemente el año que viene, se crearán como mucho 400 puestos de trabajo.
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