Andrea Orcel recrudece su pugna con Santander

Orcel demanda al Santander (y pide 100 millones)

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El italiano lleva a los tribunales a la entidad presidida por Ana Botín la cancelación de su fichaje como consejero delegado

Barcelona, 03 de julio de 2019 (12:02 CET)

El banquero italiano Andrea Orcel llevará a los tribunales a Banco Santander por su fichaje frustrado como consejero delegado. Orcel, ex alto ejecutivo de UBS, exige más de 100 millones a la entidad presidida por Ana Botín por incumplimiento de contrato.

El plan de Orcel, adelantado este martes por varios medios, también contempla exigir daños y perjuicios por una cantidad de algo más de 100 millones de euros, incluyendo el sueldo que dejó de cobrar en UBS y el que podría haber percibido en el Santander.

La entidad financiera se ha puesto en contacto con su bufete de cabecera, Uría Menéndez, con el objetivo de salir airoso en uno de los juicios más importantes que ha afrontado la entidad.

El fichaje frustrado ha generado mucha incertidumbre sobre qué haría el Santander para reaccionar. La mitad de las preguntas de los medios de comunicación a Ana Botín durante la presentación de los resultados iban dirigidas a desvelar por qué se anunció a bombo y platillo el nombramiento del máximo ejecutivo de UBS y, casi cuatro meses después, el consejo de administración dio marcha atrás.

La primera maniobra fue revalidar a José Antonio Álvarez como consejero delegado y retrasar la presentación de su plan estratégico. Más tarde, se conoció que se ofreció a Orcel un puesto de asesor con un jugoso salario, oferta que fue rechazada por el italiano.

Orcel y el Santander: historia de un fichaje frustrado

El fichaje de Orcel por Banco Santander se conoció el pasado 25 de septiembre. Con motivo de la anunciada marcha de Rodrigo Echenique, la entidad nombró al italiano consejero delegado y José Antonio Álvarez como vicepresidente. 

No obstante, el 15 de enero de este año, el banco renunció a incorporar a Orcel a sus filas. El motivo, según explicaron, fue que para contratarle debían pagarle una indemnización de más de 50 millones de euros, lo que suponía "un coste inaceptable", en palabras del propio banco. 

Se especula con que el conflicto se zanje con varias opciones. La más probable es que el fichaje quede en suspenso y se fije una indemnización por daños y perjuicios; la más improbable es que los tribunales ordenen que el italiano sea contratado finalmente por el Santander.

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