Josep Martínez Vila y Salvador Alemany, consejero delegado y presidente de la compañía de aparcamientos Saba. Foto: Saba

Proa encalla en la compra de Saba a La Caixa

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El fondo español no logra la financiación para adquirir el grupo de aparcamientos tras convencer a Criteria

Xavier Alegret

Economía Digital

Josep Martínez Vila y Salvador Alemany, consejero delegado y presidente de la compañía de aparcamientos Saba. Foto: Saba

Barcelona, 03 de marzo de 2020 (04:55 CET)

La venta de la compañía de aparcamientos Saba por parte de Criteria, el holding de La Caixa, empieza a demorarse y los protagonistas no creen que vaya a cerrarse en una fecha próxima. La causa es que Proa, el fondo con el que Criteria negocia en solitario desde otoño, no da con la fórmula para dar carpetazo a la operación y busca alternativas y alianzas, aunque esta opción tampoco termina de salir.

Fuentes cercanas a las negociaciones explican a Economía Digital que Proa, que convenció a La Caixa y se impuso a fondos especializados en infraestructuras como Macquaire y First State, no encuentra ahora la financiación necesaria para llevar a cabo la compra, valorada en unos 1.000 millones de euros. Ni el fondo que dirige Fernando Ortiz ni el grupo que preside Isidro Fainé han querido pronunciarse acerca de la operación.

La Caixa puso en venta Saba el año pasado, solo unos meses después de hacerse con el 100% de la empresa de aparcamientos. Criteria controlaba ya más de la mitad de la compañía cuando, en 2018, decidió dar un paso adelante y comprar el 48,7% que tenían los fondos Torreal, KKR y precisamente Proa, por 438 millones de euros.

El grupo catalán permitió así la salida de unos socios que creían que ya habían cumplido un ciclo en Saba. Pero desde el inicio, la intención de Fainé y su equipo fue monetizar esa inversión. El plan pasaba por hacer crecer la empresa para venderla o sacarla a bolsa. Esta segunda opción estaba sobre la mesa desde hacía años —al menos, así lo aseguraba anualmente Salvador Alemany, presidente de la compañía— pero Criteria tomó otro camino.

El crecimiento y la venta de Saba

Como adelantó este medio, Saba compró en diciembre de 2018 el negocio de Indigo en Reino Unido, Alemania, Eslovaquia y Chequia por unos 200 millones de euros. Esta era la operación de crecimiento en Europa que la empresa necesitaba para sacar la cabeza entre los grandes de los aparcamientos en el continente y situarse en el radar de los fondos de inversión, que controlan a las principales empresas del sector.

Después de esta operación, La Caixa empezó a buscar comprador para Saba, para lo que cuenta con el asesoramiento de AZ Capital y del despacho de abogados Garrigues. Criteria abrió la puja y recibió muestras de interés de varios fondos especializados en infraestructuras, como Macquaire, First State (propietario de Parkia), y Proa (propietario de Empark).

Tras estudiar las ofertas, en noviembre del año pasado, La Caixa eligió Proa y empezaron a negociar en exclusiva. Pero estas negociaciones ahora están paradas a la espera de que el fondo español dé el paso y cierre la compra. El problema es que no logra la financiación. Las fuentes consultadas explican que ha encallado en la búsqueda de crédito bancario y ha intentado encontrar un socio —ha sonado el fondo First State—, pero esta opción tampoco parece que vaya a llegar a buen puerto.

Mientras tanto, en Criteria esperan que se desencalle la situación para cerrar la venta, aunque no tiene urgencias financieras pues todavía tira de los ingresos de la venta de Abertis y de los dividendos de Caixabank. Cuando se hizo con el 100% de Saba, la operación se valoró en 893 millones. Con la compra del negocio de Indigo por 200 millones, la valoración rozaría los 1.100 millones, pero Criteria se pagó en 2018 un dividendo de 130 millones, con lo que por unos 1.000 millones, daría por buena la venta.

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