“Todo el mundo quiere ser Silicon Valley”

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NUEVOS NEGOCIOS

El directivo de la SBA, Sean Greene

24 de marzo de 2012 (00:00 CET)

“Queremos compartir las lecciones que hemos aprendido con España”. Recuperando el espíritu de Mr. Marshall, el director adjunto para inversiones y asesor especial para la innovación de la agencia federal del gobierno de los Estados Unidos para pymes (Small Business Administration, SBA), Sean Greene, ha hecho una estancia relámpago en el país. En cuatro días, ha vendido a Madrid y Barcelona la receta del presidente Barack Obama para remediar uno de sus principales dolores de cabeza, la tasa de paro del 8,5% en el cuatro trimestre de 2011. A años luz del 22,85% con el que España cerró el año.

Greene se ha reunido con emprendedores de ambas ciudades y con los Gobiernos autonómicos. Y su primera conclusión es rotunda: “Hay muchos paralelismos entre los problemas de los emprendedores de EUA y España”. De hecho, asegura que este ha sido el principal leitmotiv de su visita. “Buscar colaboraciones empresariales es un trabajo que está en manos de la embajada, y ya lo hacen muy bien”.

Los obstáculos que Obama intenta sortear con la iniciativa Startup America tampoco son una novedad estricta. La Casa Blanca afirma que se tiene que poner toda la carne en el asador para superar las tres grandes piedras en el camino de una empresa de nueva creación: “Encontrar capital, a unos buenos mentores y tener ayuda del gobierno”, en palabras de Greene. Desde su punto de vista, no existen tantas diferencias “entre un emprendedor de Austin, Minnesota o Carolina del Norte y uno de Madrid o Barcelona”. Su conclusión es clara: “Todo el mundo quiere ser Silicon Valley”.

Fiscalidad y plazos de pago

Para emular a la meca de innovación, el director afirma que cada territorio “es diferente” y tiene que buscar sus propias potencialidades. En el caso de Barcelona, el peso que toma la industria de la tecnología móvil ha hecho mella en Greene, quien reconoce sin tapujos que no es un experto en economía española y evita mojarse sobre el camino actual de las nuevas medidas impulsadas por los gobiernos de Mariano Rajoy y Artur Mas para crear ocupación.

La Administración Obama ha apostado por diseñar “17 tipos de tasas distintas según el perfil empresarial de cada persona: inversores, emprendedores, pymes que quieren contratar o compañías que necesitan cash, entre otras”. Es una fiscalidad casi a medida que se completa con unos plazos de pago muy cortos por parte del sector público. “El presidente ha dado la orden de que los gobernantes paguen a 15 días”. “Cuando dí este ejemplo vi una gran sonrisa en los emprendedores españoles”.

Asegura que es un paso sencillo de dar, “no cuesta ningún dinero extra al gobierno”. Aunque, al otro lado del charco, Rajoy da forma a unas líneas de crédito para hacer frente a las facturas de 9.500 millones de euros que los ayuntamientos han reconocido que tienen con los proveedores. El plazo medio de las corporaciones públicas es de 103 días, según datos de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, y el gran objetivo que marca la legislación vigente para este año es conseguir un plazo medio de 40 días. Las previsiones son pesimistas, casi todo el mundo coincide en que se incumplirá.

Por otro lado, Obama invierte un total de 3,1 billones de euros en programas de ayuda a las startups, fondos de inversión y programas de innovación. Un capital que no se consigue movilizar ni que se tengan en cuenta los datos a nivel europeo.

Sector privado


Greene defiende que la implicación de la empresa privada también es básica, tanto para compartir conocimientos como para inyectar capital. “Google ha invertido cien 75,3 millones de euros en publicidad gratuita a emprendedores y Microsoft ha cedido tecnología gratuitamente”. Dos iniciativas que se enmarcan en el programa Startup American Partnership.

“Las granes empresas tienen la oportunidad de estar conectadas con pequeñas corporaciones que son muy innovadoras. Y estas les pueden vender sus productos”, añade. De nuevo, defiende que su papel tiene que ser el de mentores, no se pueden limitar a hacer una simple inyección de capital. Asegura que, aunque los buques insignia de España no sean grandes gigantes como Apple, empresas como Zara o Telefónica tienen conocimientos que podrían compartir con los nuevos empresarios.

“En muchos casos, sus líderes fueron en su día emprendedores que han triunfado”, asegura. Y la mentalidad estadounidense dista mucho en este punto de la española: para llegar al éxito, primero se tiene que caer. Recuerda que “hace 15 años, cuando llegué a Washington, si una empresa cerraba su responsable había fallado”. Un punto de vista que asegura que ya ha cambiado y que en España también se modificará. “Pero se necesita tiempo”.

En junio de 2011, la tasa de paro en EEUU alcanzó la punta de lanza del último año, el 9,2%. En octubre de 2009 había llegado al 10,1% y saltaron todas las alarmas en el país. Tras la puesta en marcha del programa de impulso a la emprendedoría, ha bajado hasta el 8,3% el pasado febrero. Pero la destrucción de empleo es uno de los puntos negros de la política del presidente Obama.
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