Alquilar habitaciones a turistas pasa a ser ilegal en Barcelona

El Ayuntamiento acusa a la Generalitat de regular "al dictado de Airbnb" y pide que concrete las normas

Viviendas.

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El Ayuntamiento de Barcelona ha frenado el alquiler de habitaciones a turistas que impulsa la Generalitat desde 2015. El Gobierno catalán, el pasado verano, ya creó un nuevo Reglamento de Turismo de Cataluña para tirar adelante la propuesta, mientras que el pasado día 4 aprobó un decreto que prevé que —siempre que el propietario esté empadronado— se puedan alquilar hasta cuatro habitaciones y durante todo el año.

El Ayuntamiento critica que el Govern “se ha limitado a reconocer la actividad, ha optado por la liberalización y ha pasado la pelota a los Ayuntamientos” para que lo concreten sin tener en cuenta “los riesgos que tiene el alquiler turístico para el mercado residencial”. Por este motivo, el gobierno local ha suspendido durante un año la petición de licencias.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, lo anunció así el pasado martes. Barcelona alega la poca concreción del decreto del Govern y entiende que podría dar paraguas a pisos turísticos que impactan en el mercado del alquiler residencial.

De esta manera, será imposible compartir vivienda con turistas en Barcelona, tanto para los propietarios de apartamentos turísticos que quieran aprovechar esta vía para esconder su actividad ilegal, como para aquellos que necesiten completar de esta manera su sueldo. “Nos blindamos y no nos arriesgamos a posibles recursos contenciosos, porque hay dudas sobre si a lo largo del año que dispone el Ayuntamiento para hacer la regulación pueden ya operar o no”, justifica Sanz.

Algo que también se verá paralizado durante ese tiempo son los permisos para efectuar obras si tienen como finalidad la adaptación de una vivienda compartida de alquiler turístico. Se trata de un año de parálisis de permisos que el gobierno municipal deberá aprovechar para crear las ordenanzas correspondientes y un plan especial en el que se desarrolle la normativa municipal amparada en el nuevo reglamento autonómico. Además, si no se consigue normalizar en un año, se podrá prolongar la parálisis durante otro más.

Sin embargo, lo más previsible es que no tarde tanto tiempo, dado que los técnicos llevan tiempo estudiando el terreno e incluso comparando la situación con otras ciudades como París o Berlín —donde ya está regulada esta modalidad— en un grupo de trabajo europeo.

“Al dictado de plataformas como Airbnb”

“Necesitamos una legislación que ponga límites a la especulación y no dictada al servicio de plataformas como Airbnb”, apuntó Sanz, reclamando un texto más restrictivo y que refuerce las posibilidades de inspección. 

En la plataforma se anuncian la gran mayoría de habitaciones y bed&breakfast que quedan regularizados bajo el nuevo epígrafe de viviendas compartidas. El texto que actúa de marco dibuja las líneas maestras (límite de cuatro personas por vivienda y un máximo de 31 días por turista), pero deja en manos de los municipios determinar la letra pequeña con toda su complejidad: los metros cuadrados mínimos para cada huésped, los requisitos de seguridad que debe tener el hogar…

Actualmente, en Cataluña existen 14.000 habitaciones ofertadas, de las cuales 9.000 se encuentran en la ciudad de Barcelona, según datos de Inside Airbnb. Por contra, según las asociaciones de arrendadores que conviven con turistas, solo 3.000 habitaciones de éstas responden a la tipología definida, mientras que las demás corresponderían a apartamentos turísticos ilegales fraccionados en habitaciones para tratar de saltarse la legislación vigente.