Cómo puede afectar Ucrania a Mercadona, Lidl o Carrefour: tensiones logísticas o faltas de suministro

Ucrania es conocida como el granero de Europa por la dependencia que tiene el Viejo Continente de sus cereales

Mercadona tienda

Un establecimiento de Mercadona

A Ucrania se la ha bautizado como el granero de Europa por la dependencia que tiene el Viejo Continente de sus cereales. España es también productora de grano, por lo que el golpe de la invasión rusa será menor. Sin embargo, casi un tercio del cereal que necesita el país procede del este del continente. Por ello, no es de esperar una subida de precios en la alimentación que, si se mantiene la tendencia actual, tendrán que asumir tanto los productores como las cadenas de supermercados. 

Todas las fuentes consultadas explican que no está previsto un desabastecimiento masivo en Mercadona, Lidl, Carrefour o alguna de las principales compañías que operan en España. «Si se resistió el coronavirus, se resistirá la guerra», aseguran. Se podrían repetir eso sí situaciones como las de Navidad, donde hubo escasez de algún producto concreto. 

Un alto directivo del sector recuerda a Economía Digital que la tensión entre Rusia y Ucrania existe desde hace semanas. Y aunque no se había producido todavía la invasión, ningún proveedor reportó problema alguno en su cadena de suministro. Queda por ver que sucederá ahora, una vez ha estallado el enfrentamiento. 

Los primeros movimientos no se hicieron esperar. Grandes productores como Nestlé cerraron sus fábricas en el país. El gigante alimentario tiene tres plantas en Ucrania, así como multitud de almacenes que permanecen sin actividad desde el jueves por la suspensión de toda la cadena logística. 

Siguió el mismo camino Carlsberg, que bajó la persiana a dos plantas de cerveza que tiene en Kiev y Zaporiyia. Y aunque su situación es diferente –no produce en el país–, Henkell Freixenet también bajó la persiana de su oficina comercial de manera temporal, con toda la plantilla haciendo teletrabajo. 

A pesar de los cierres, los expertos descartan que los consumidores españoles tengan que ir a los supermercados a hacer acopio de algunos productos, especialmente vinculados a los cereales. Oriol Montanyà, profesor de la UPF Barcelona School of Management, hace una llamada a la tranquilidad. «Los consumidores mañana no notarán nada; solo existirán algunas si el conflicto se alarga», asegura.

La falta de aluminio también impactará a las firmas de refrescos, que lo necesitan para las latas

Además de la posible afectación a los supermercados, el impacto será más que evidente en el sector energético y la automoción. Más allá de la escalada del precio del gas por la dependencia de Rusia, ambos países son algunos de los principales productores de acero y otros materiales básicos para la industria. Y aunque el comercio español no tiene demasiados proveedores directos en Ucrania, si tiene muchos de segundo nivel. 

Materiales como el aluminio de las latas también se verán afectados. Aunque es un porcentaje pequeño, Coca-Cola Europacific Partners, la embotelladora del popular refresco que preside la española Sol Daurella y que sirve a la Península Ibérica, importa parte del componente desde Ucrania.

Ucrania es un gran productor de trigo y cebada 

«Ucrania es un gran productor de trigo y de cebada», ejemplifica el experto. «No me atrevería a decir que nos quedaremos sin estos cereales eso sí, porque se ha demostrado que la capacidad de reacción de la distribución es muy grande», añade. De Ucrania importamos en 2020 el 25% del maíz que necesitábamos del exterior, algo menos del 10% de la cebada y del trigo y hasta el 85% del aceite de girasol.

Así, el conflicto sí supondrá un golpe evidente a las ya tensionadas cadenas de suministro, que en el último año acumulan una pandemia, el colapso del canal de Suez por el barco Ever Given, la crisis de los microchips o la subida de las materias primas.

No veremos las estanterías vacías, pero sí se da por sentado que los productos en los supermercados serán más caros, tanto por la escalada en las materias primeras como la energía. La tendencia ya existía desde hacía meses y la invasión rusa solamente fue la puntilla a la situación.  

No obstante, parece difícil que los productores puedan repercutir el alza de precios a los clientes. «Hasta ahora no había sido así», recuerda José Manuel Álvarez, secretario general de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE).  

El dirigente señala que el precio del cereal ya escaló un 30% en 2021. Y apenas se notó en el coste final de los productos. Además, añade que la mayor parte de los productos importados se destinan a la producción de piensos para animales, por lo que no es de extrañar que también se reduzcan los márgenes en industrias como la cárnica. 

¿Y la exportación?

Según los datos del ICEX de 2020, Ucrania ocupa el puesto número 53 entre los destinos de exportación españoles. Al otro lado de la balanza, tiene el puesto 38 entre los puntos de importación. La relación comercial con el país es deficitaria: se importaron bienes por 753 millones de euros y se exportaron por otros 506 millones.

España exporta especialmente pescados, crustáceos y moluscos (4,9% de la suma total). El segundo capítulo más relevante es el de las conservas de verdura y fruta (4,1%).

Carles Huguet