Cómo despedirte de tu empresa con indemnización y cobrando paro

El Estatuto de los Trabajadores contempla supuestos en los que una persona trabajadora puede despedirse teniendo derecho a indemnización por despido improcedente y a prestación por desempleo en el caso de haber cotizado los días suficientes

GRAF7320. MADRID, 02/07/2019.- Vista del exterior de una oficina de empleo en Madrid. El número de parados registrados en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se redujo en 63.805 personas durante junio, marcando el menor recorte en ese mes desde 2009. De acuerdo con los datos publicados este martes por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, el número total de desempleados se situó en 3.015.686, la cifra más baja desde noviembre de 2008, tras salir de las listas del paro 146.476 personas en el último año (con un ritmo de reducción del 4,63 %). EFE/Javier Lizón

Vista del exterior de una oficina de empleo en Madrid. EFE/Javier Lizón

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Si se abandona un trabajo de forma voluntaria no se puede percibir la prestación por desempleo, ya que, según explica el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), la normativa legal establece que para poder cobrar una prestación por desempleo es necesario que la baja en el trabajo no se haya producido de forma voluntaria, pues el sistema de protección por desempleo protege a las personas trabajadoras que quieren y pueden trabajar, pero carecen de empleo.

Sin embargo, el Estatuto de los Trabajadores (ET) contempla ciertos supuestos en los que una persona trabajadora puede despedirse teniendo derecho a indemnización por despido improcedente y a prestación por desempleo en el caso de haber cotizado los días suficientes. Esto se debe a que la extinción del contrato en estas situaciones se considera como involuntaria por parte del trabajador, que en la práctica se ve obligado a tomar esa medida después de una decisión empresarial que le perjudica notablemente.

Estos supuestos se detallan en el artículo 50 del ET de «extinción por voluntad del trabajador» y establece cuáles son las «causas justas» por las que se puede finalizar la relación laboral sin verse perjudicado por los efectos de una baja voluntaria. En primer lugar, se contempla el caso de que la empresa modifique sustancialmente las condiciones de trabajo: horario, jornada, régimen de trabajo a turnos, sistema de remuneración y cuantía salarial y funciones, cuando se excedan los límites de movilidad funcional que prevé el artículo 30 del ET.

También se contempla esta situación si la empresa falta a los pagos del salario o se retrasa de manera continuada, produciendo un incumplimiento grave de sus obligaciones. Y, en última instancia, si la empresa pretende efectuar un traslado del centro de trabajo que exija un cambio de residencia.

Cuantía de las indemnizaciones

Según explica el SEPE, la cantidad que se tendrá que pagar en la indemnización dependerá de la fecha en la que se haya empezado a trabajar. Si la actividad laboral empezó antes del 12 de febrero de 2012, la cantidad que se tendrá que abonar será la correspondiente a 45 días de cada año trabajado con un máximo de 42 mensualidades hasta el 12 de febrero de 2012. Después de esta fecha se pagarán 33 días por año a un máximo de 24 mensualidades, prorrateándose a meses los periodos que fueron de menos de 1 año.

Cuando se haya pagado la indemnización, la relación que hay entre el trabajador y la empresa habrá terminado de forma legal y el trabajador pasará a encontrarse en situación de desempleo, por lo que podrá solicitar la prestación por desempleo en caso de que tenga las cotizaciones necesarias acumuladas.

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