La reincorporación de trabajadores en ERTE bajó del 70% al 32% a lo largo de 2020

El Banco de España pide adaptar los esquemas de ERTE a los trabajadores y a los posibles cambios estructurales

achada del Banco de España, en Madrid. EFE/Chema Moya/Archivo

achada del Banco de España, en Madrid. EFE/Chema Moya/Archivo

El Banco de España estima que más del 20% de asalariados llegó a estar cubierto por un ERTE, con una “gran “efectividad” para volver al trabajo, aunque esta fue disminuyendo

Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) han sido uno de los principales mecanismos aprobados por el Gobierno para sostener las rentas ante el seísmo de la pandemia de la Covid-19 y ha permitido evitar una mayor destrucción de empleo, si bien la efectividad en la reincorporación de los trabajadores se va achicando con el tiempo.

En concreto, casi el 70% de los trabajadores que entraron en un ERTE en el segundo trimestre de 2020 retornaron al empleo efectivo en el tercero, si bien la probabilidad de los afectados por este mecanismo en el tercer trimestre de volver al empleo efectivo disminuyó de manera muy apreciable en el cuarto trimestre, hasta el 32%.

Así se desprende de un artículo analítico elaborado y publicado este martes por el Banco de España, con un primer análisis de la reincorporación al empleo de los trabajadores afectados por los ERTE, en el que el organismo utiliza los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

Más del 20% de asalariados cubiertos por los ERTE

La EPA muestra una utilización intensa de los ERTE desde el estallido de la crisis de la Covid-19, con más del 20% de los asalariados cubiertos por estos esquemas en el segundo trimestre de 2020, superando con creces la incidencia observada en episodios recesivos anteriores.

A pesar de que las restricciones introducidas en respuesta a la pandemia entraron en vigor a mediados de marzo, en el primer trimestre del año ya casi el 4% de los asalariados se vieron afectados por un ERTE. Este porcentaje se elevó hasta el 21,9% en el segundo trimestre, lo que representa cerca de tres millones de asalariados en promedio.

El proceso de desescalada desarrollado a partir de mayo permitió reducir esta incidencia hasta el 5,3% en el tercer trimestre. Posteriormente, este porcentaje se mantuvo bastante estable, hasta acabar el año
en el 4,7%. En la crisis anterior la utilización del mecanismo osciló en torno al 0,5% del total de asalariados, pese a haber una legislación “similar”.

Menores de 30 años, con bajo nivel de esudio y menor antigüedad

Por tipología de ERTE, casi el 80% del total de los trabajadores acogidos a uno de ellos en el segundo trimestre de 2020 estuvo incluido en un ERTE de suspensión de empleo, mientras que el resto vio disminuida su jornada laboral. Aunque los ERTE de suspensión siguieron siendo mayoritarios en la segunda mitad del año, el porcentaje de trabajadores afectados por reducción de jornada fue incrementándose, hasta situarse en el 38% en el último trimestre.

Los datos referidos a 2020 muestran una generalización con una presencia casi igualitaria por sexos y algo mayor de los jóvenes (18% del total menores de 30 años), de los trabajadores con menor nivel de estudios (42%) y de quienes tienen menor antigüedad en la empresa (el 50% con una antigüedad de menos de 5 años).

Fue similar en todos los sectores, pero con elevada prevalencia en la hostelería (25% del total), afectada por la restricciones, así como en comercio (18%) y manufacturas (13%).

En la crisis pasada, los ERTE afectaban de manera muy mayoritaria a los hombres, con estudios universitarios y con elevada antigüedad en el empleo, y estaban muy concentrados en manufacturas y, con menor intensidad, en la construcción y en algunos sectores de servicios, como el comercio.

Su efectividad en la reincorporación laboral se difumina

El análisis de las transiciones laborales de los trabajadores afectados por un ERTE muestra una reincorporación al empleo en el tercer trimestre del año muy superior a la observada entre los trabajadores que perdieron su
empleo y no estuvieron afectados por estos esquemas de protección.

Esto, según el Banco de España, muestra una “elevada efectividad” de los ERTE a la hora de facilitar la vuelta al empleo tras las medidas de confinamiento adoptadas en la primavera pasada.

Ahora bien, la diferencia entre ambos colectivos en la probabilidad de reincorporación se difumina cuando se analizan los ERTE iniciados en el tercer trimestre o aquellos con una duración más elevada, lo que evidenciaría, fundamentalmente, la prolongación de niveles de actividad bajos, asociados a la continuidad de las restricciones
provocadas por la pandemia.

De los trabajadores que entraron en ERTE en el segundo trimestre casi el 70% retornaron al empleo efectivo
en el tercero. En cuanto al resto, cerca del 20% del total seguían afectados por un ERTE y algo menos del 10% pasaron a una situación de no empleo.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del banco de españa. Fuente: Efe

Banco de España constata el “buen funcionamiento” de los ERTE como mecanismo de ajuste temporal de los costes laborales de las empresas. En concreto, entre los trabajadores que perdieron su empleo en el segundo trimestre sin entrar en un ERTE, algo menos del 40% habían vuelto a una situación de ocupación un trimestre más tarde, con una diferencia de más de 30 puntos respecto a lo observado entre los trabajadores acogidos a un ERTE.

Sin embargo, en el cuarto trimestre las probabilidades de los acogidos a ERTE en el tercer trimestre de volver al empleo efectivo disminuyó de manera notoria, hasta el 32%, reflejando el “freno al proceso de recuperación del mercado de trabajo”.

El retorno al empleo en el tercer trimestre de los trabajadores que entraron en un ERTE en el segundo fue muy elevado, y muy superior al observado entre los no cubiertos por un ERTE. En el cuarto trimestre, esta probabilidad disminuyó sustancialmente entre los afectados por un ERTE, y quedó levemente por debajo de la observada entre los no cubiertos por estos esquemas.

Algo similar sucedió con el colectivo que permaneció en un ERTE durante el segundo y el tercer trimestre, en comparación con quienes estuvieron a lo largo de ese mismo período en situación de no empleo, que tuvieron una probabillidad de retornar al empleo efectivo “relativamente reducida”, situándose en este caso solo
ligeramente por encima de la observada entre quienes no estuvieron acogidos a ERTE en esos dos trimestres.

Efectivos para hombres mayores de 45 años con contrato indefinido


En cuanto a la efectividad de los ERTE para aquellos que se iniciaron en el tercer trimestre, se observa que los efectos positivos dejan de ser generalizados y se concentran en determinados colectivos. En particular, los ERTE iniciados en el tercer trimestre resultaron efectivos para aumentar la probabilidad de volver al empleo únicamente para los hombres, los mayores de 45 años, aquellos con un contrato indefinido, con estudios secundarios, y cuya rama de actividad son los transportes y comunicaciones.

Para los ERTE que se dilataron dos trimestres, los efectos positivos son de una cuantía intermedia, manteniendo los trabajadores en ERTE una mayor probabilidad de retornar al empleo en casi todos los grupos.

Por ramas de actividad, hostelería y comercio representan el 57% de los ERTE de la muestra, y en el que el efecto es muy reducido y apenas significativo, lo que reflejaría las dificultades para retornar al empleo en esta rama,
dada la mayor duración de las restricciones a su actividad
. De modo análogo, el efecto diferencial no es significativo en otras ramas de los servicios muy afectadas por las medidas de contención (como los transportes y comunicaciones y los otros servicios).

Pide adaptar los ERTE

El Banco de España señala que parece plausible pensar que la ausencia de efectos diferenciales en términos de la
incorporación al empleo efectivo de los trabajadores en ERTE en el tercer trimestre frente a los que estaban desempleados o inactivos sea, fundamentalmente, el reflejo de la prolongación de las restricciones asociadas a la pandemia.

Desde un punto de vista de política económica, cree que aconsejaría focalizar el mantenimiento
de las ayudas en las empresas que operan en los sectores más afectados hasta que se
supere la crisis sanitaria
, con actividades formativas a trabajadores afectados, que ha sido hasta ahora “reducida”.

En cualquier caso, sostiene que este análisis deberá mantenerse actualizado en el futuro para evaluar los desarrollos posteriores, con miras a adaptar el diseño de los esquemas de protección a trabajadores y a empresas a las diferencias entre colectivos de trabajadores a las que apuntan estos resultados y a una situación de posibles cambios estructurales que requieran un desplazamiento de trabajadores hacia sectores o empresas con mejores perspectivas en el escenario posCovid-19.