Las oficinas del SEPE de Madrid, Barcelona y Baleares colapsan ante la segunda oleada de ERTE

Los trabajadores admiten que la nueva regulación del pasado mes de octubre ha vuelto a incrementar la carga de trabajo

“Estamos cerca de vivir momentos como los de marzo y abril”. Así narran la situación acutal los trabajadores del SEPE dentro de sus oficinas. Al igual que en el ámbito sanitario, la segunda ola del coronavirus ha vuelto a poner en alerta al sistema laboral de nuestro país. 

Con la aprobación del nuevo estado de alarma -aprobado en el Congreso de los Diputados-, las restricciones en sectores clave, el decretamiento de confinamientos perimetrales o el estudio de reclusiones domiciliarias, miles de trabajadores vuelven a ver de cerca la incertidumbre. Así, los expedientes por causa de fuerza mayor se amontonan en los sistemas informáticos de las oficinas de empleo en España. 

“En las últimas semanas hemos tramitado más ERTE por fuerza mayor o por rebrote que en los meses anteriores”, explican fuentes laborales del SEPE a Economía Digital. Pero no es la única razón por la que los empleados del Ministerio de Trabajo sufren una carga de trabajo extra en estas semanas. La nueva regulación de los expedientes de regulación, aprobada en septiembre, ha elevado la burocracia por parte de las empresas.

Colapso en Madrid, Barcelona y Baleares

Los trabajadores narran que las empresas han tenido de plazo hasta el 20 de octubre para demostrar que su actividad sigue afectada por una fuerza de causa mayor. “Toda la documentación enviada por las empresas en el inicio del estado de alarma ha tenido que remitirse de nuevo, y unido a la aprobación de los nuevos ERTE, nos lleva a situaciones de saturación en nuestras oficinas”, arguyen. 

Con este panorama, los empleados dependientes del Ministerio de Trabajo, denuncian que las oficinas ya están “colapsadas” en Madrid, Barcelona y Baleares. Ante toda la documentación a revisar para comprobar que, en efecto, se cumplen las nuevas condiciones estipuladas por el acuerdo firmado por Gobierno y agentes sociales, empleados del SEPE de otras provincias están ayudando a los compañeros de oficinas más saturadas. 

Por otra parte, recuerdan que la carga de trabajo no solo se debe a la gestión de los expediente de regulación de empleo temporal y recuerdan que “existen otras seis prestaciones derivadas de la pandemia del coronavirus” que también “deben ser revisadas por los empleados del SEPE”.

Octubre da una tregua

A pesar de que septiembre no fue excesivamente malo en los datos de los ERTE, octubre (mes en el que se decretó por segunda vez el estado de alarma y se decretaron cierres perimetrales) reflejó una gran mejoría y los trabajadores que salieron de los expedientes en las últimas cuatro semanas superaron la barrera de los 100.000.

En concreto, según los datos facilitados este miércoles por el departamento que dirige José Luis Escrivá, a cierre del pasado octubre quedaban en toda España un total de 599.350 trabajadores en ERTE, frente a los 728.909 que había en septiembre. Es decir, se han reducido 129.559 afectados.

Así, si se comparan los números de octubre con los de septiembre hay un 18% menos de personas en esta situación y un 82% por debajo de la cifra alcanzada a mediados de abril. El único sector que sigue incluyendo a más trabajadores en ERTE de los que saca es el de las aerolíneas, debido a que aún no han podido operar con normalidad tras los rebrotes que se suceden desde el mes de agosto. 

Las compañías de vuelos en España, según datos del Ministerio de Seguridad Social, metieron a 570 personas en ERTE durante el mes de octubre y ya acumula 15.466 empleados sin poder ejercer su profesión con normalidad.

Un futuro incierto

A pesar de que las cifras de octubre podrían dar pie a cierto optimismo, desde el SEPE se indica que “lamentablemente” han llegado hasta las oficinas “miles de nuevas solicitudes por la nuevas restricciones” durante las últimas fechas.

Al cierre de bares, restaurantes y ocio nocturno de Cataluña, esta misma semana se han sumado los establecimientos de Murcia, Navarra, Asturias, Castilla y León, Galicia y La Rioja. 

Pero no solo la hostelería se acoge a esta posibilidad. Grandes corporaciones del retail como El Corte Inglés, Mango, Primark o H&M han anunciado nuevos ERTE y mandarán a centenares de empleados a sus casas ante el cierre de centros comerciales y grandes superficies. 

De hecho, los sindicatos estiman que este mes de noviembre podrían acogerse al citado subsidio hasta 9.000 personas, casi 5.000 de ellas de empleados catalanes.

El problema para las empresas

Por otra parte, muchas empresas han tenido que sopesar detenidamente si acogerse a los ERTE es una buena opción, dado que deben cumplir con la legislación. Luis Jiménez-Arellano, del bufete de Abogados Mas y Calvet recalcan que las sociedades deben “determinar si a medio o largo plazo tendrán que hacer despidos”. 

“Este análisis es lo que debería condicionar la decisión sobre si hacer o no un ERTE, el tipo de expediente al que se acogerá, conociendo las consecuencias legales de cada opción. Por ejemplo, si la empresa tiene a sus empleados en ERTE con limitaciones para el despido y ve que tendrá que despedir, lo que puede hacer es desafectar a toda la plantilla y aplicar un expediente por causas ETOP”, subraya el abogado.

La Comisión Europea avisa 

La Comisión Europea, en el informe publicado el jueves de las perspectivas macroeconómicas para este fin de año y los dos siguientes avisó del riesgo que corre España si no se toman medidas firmes en el empleo. “La crisis del Covid-19 podría dejar cicatrices más profundas y de larga duración. Estas incluyen efectos de la histéresis (paro causado por una causa tiene el riesgo de permanecer cuando ésta ha desaparecido) donde menos empleados puedan volver a sus puestos de trabajo”, explican desde Bruselas.

Además, consideran que a pesar de que los expedientes reguladores de empleo han amortiguado la caída del paro, una vez que finalicen los períodos estipulados por el Ejecutivo el desempleo puede incrementarse en los siguientes trimestres.