BBVA se juega más de 100 millones con el rescate de Tubos Reunidos

El banco tiene comprometidos un 44% del total de la deuda convertible en acciones y además, es su mayor accionista

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila. / EFE

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila. / EFE

Tubos Reunidos espera que la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), a quien pidió el pasado 7 de enero un rescate de 115 millones de euros, apruebe su solicitud aunque aun quedan cuatro meses de plazo.

Pero no es el único interesado. De hecho, BBVA es uno de los que más se juega si no sale adelante, pues tiene comprometidos más 100 millones de euros.

El banco que preside Carlos Torres es, por una parte, su mayor accionista. La entidad cuenta con el 15% de su capital, valorado actualmente en algo más de 25 millones de euros. Pero además, BBVA es uno de sus principales acreedores.

El fabricante vasco de tubos arrastraba una complicada situación financiera desde hace tres años como consecuencia de los aranceles a las importaciones europeas de productos de acero que había impuesto en Estados Unidos en el contexto de la guerra comercial.

Y la pandemia solo empeoró las cosas. Ante esta situación decidió acudir hace menos de tres meses al fondo de apoyo público temporal que puso en marcha el Gobierno para reforzar la solvencia empresarial de compañías no financieras afectadas por crisis del covid-19.

Negociación con la banca

Tubos Reunidos empezó a trabajar con las entidades financieras en 2018 para adecuar su estructura de financiación. Su principal acreedor era BBVA, pero también el Banco Santander, Kutxabank, Banc Sabadell, Caixabank, Caja Rural de Navarra, Bankoa, Bankinter y el Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Ya en junio de 2019 anunciaba un principio de acuerdo con la banca para refinanciar su deuda, que ascendía a 351 millones de euros y en octubre de ese año sellaba la operación. Gracias a esto, la empresa evitaba la suspensión de pagos.

La refinanciación dividió la deuda en tres partes. La primera incluía líneas de circulante comprometidas por importe aproximado de 92 millones de euros.

El acuerdo incluye 168 millones de euros de deuda convertible en acciones

La segunda, un tramo de 85 millones de euros con calendario de amortización creciente y un bono de 5 millones de euros, ambos con vencimiento a cinco años prorrogables.

Y finalmente, tres tramos convertibles en acciones ordinarias de Tubos Reunidos, uno de 122 millones de euros, otro de 36 millones de euros y un bono de 10 millones de euros cuyos intereses no eran pagaderos en caja, si no que incrementarían la cifra del principal a vencimiento o en un supuesto de conversión.

Lo que se juega BBVA

Según explicaba la compañía en sus cuentas de 2019, de los 168 millones de euros de deuda que pueden convertirse en acciones, más de 74 millones corresponden a BBVA.

Es decir, el banco bilbaíno tenía comprometidos en forma de acciones un 44% del total de esta parte de la deuda.

La compañía no detalla cuánto ha aportado cada banco de los 183 millones de euros restante, pero se presume que la mayor parte corresponde a BBVA, quien además actuó como banco agente en el préstamo sindicado.

Asimismo, la banca volvía a echar un cable a la empresa que preside Francisco Irazusta el año pasado, cuando Tubos Reunidos redujo su actividad industrial y comercial con motivo de la pandemia.

Esto le llevó en junio de 2020 a modificar de nuevo las condiciones del acuerdo de refinanciación de su deuda financiera firmado en 2019. Y a conseguir 15 millones de euros adicionales avalados por el ICO.

En el acuerdo de “novación de la refinanciación ” se introdujo un periodo de carencia de 12 meses, es decir, se extendieron los plazos de pagos y también se suavizaron las exigencias financieras.

Ahora la última palabra la tiene el Gobierno, pero BBVA sigue siendo quien más se juega y quien más expuesto está si dejan caer a la compañía, tanto por ser primer accionista, como por asumir la mayor parte de la deuda.