Caixabank sienta a los sindicatos para negociar hasta 8.000 salidas

Llega el turno para los trabajadores, quienes conocerán acabada la Semana Santa el ajuste de personal y oficinas que quiere ejecutar el banco

El presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

El presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

Acabada la Semana Santa, Caixabank sentará a los sindicatos para negociar un ajuste de plantilla que puede acabar con la salida de hasta 8.000 trabajadores.

Así lo confirmó el nuevo presidente del banco, José Ignacio Goirigolzarri durante la rueda de prensa que celebraron en Valencia el pasado 26 de marzo. Día en el que se cerró la fusión legal entre Bankia y la entidad catalana.

Gorigolzarri también explicó que ya tienen el trabajo “prácticamente finalizado”, pero los detalles y el contenido del plan quieren hablarlo primero con los representantes sindicales.

Por su parte, el consejero delegado del banco, Gonzalo Gortázar, adelantó que el proceso de reestructuración se hará en una única fase, es decir, plantearán un único ERE para oficinas y servicios centrales.

El calendario con el que trabajan es que las negociaciones puedan estar cerradas antes de que acabe el segundo trimestre del año.

A su vez, los dos directivos insistieron en que no iban a tener en cuenta la edad, sino que será la “meritocracia y voluntariedad” lo que prime.

Asimismo, este lunes se celebrará la primera reunión entre los nuevos directores territoriales y los trabajadores de sucursales, a quienes se les guiará en la forma de trabajar bajo el nuevo Caixabank.

Arrancan las negociaciones

Distintas fuentes consultadas por Economía Digital ya avanzaron que el día que arrancarían las negociaciones estaba marcado en el calendario desde hace tiempo y que sería el 6 de abril, coincidiendo con el regreso de la Semana Santa y teniendo en cuenta que este lunes día 5 es festivo en Valencia y Barcelona.

Los sindicatos dicen que Caixabank no les ha notificado aun cuándo será la primera reunión, pero prevén que sea la vuelta de las vacaciones. En cuánto al número de salidas esperadas, se alinean con las previsiones de los analistas.

Barclays ya calculó que la entidad podría cerrar el 23% de su red, esto son unas 1.400 sucursales de las más de 6.000 que reúnen entre los dos. En un informe también apuntaba a un ajuste de casi 6.000 puestos de trabajo.

Otros bancos de inversión señalaban a que el nuevo CaixaBank, que reúne a casi 50.000 empleados, necesitaría dar salida a entre 5.000 y 14.000 trabajadores.

El rango es bastante amplio, por eso distintos sindicatos coinciden en que los ajustes afectarán a entre un 15% y un 17% de la plantilla, esto son entre 7.000 y 8.000 trabajadores.

Para hacer este cálculo han tenido en cuenta lo que ha ocurrido en procesos de reestructuración anteriores. Como el de Caixabank en 2019, cuando salieron más de 2.000 personas.

Una cifra bastante similar a la del número de trabajadores que dejaron el banco cuando Bankia integró BMN. Asimismo, saben que desde la primera reunión y hasta que se cierre la negociación, las cifras pueden bailar bastante.

Los trabajadores piden salidas voluntarias

Durante la última junta de accionistas de Bankia en solitario, celebrada solo unos días antes de cerrarse la fusión, los sindicatos pidieron al presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, máxima prudencia a la hora de negociar los ajustes de plantilla. 

Todos insistieron en que las salidas sean pactadas y con las mejores condiciones posibles. Los sindicatos prefieren que el ajuste se lleve a cabo mediante salidas voluntarias, con prejubilaciones, evitando así un ERE forzoso.

Con salidas forzosas o sin ellas, la nueva Caixabank llevará a cabo el mayor ajuste de empleo de un banco en España.