Caixabank Tech desata la polémica entre los 500 recolocados por el ERE

El banco no ha explicado cómo serán las condiciones laborales de aquellos que pasen a trabajar en la filial tecnológica del grupo

José Ignacio Goirigolzarri. Foto: Caixabank

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Caixabank negocia con sindicatos los últimos flecos del despido colectivo que el banco planteó tras la fusión con Bankia. Tras más de un mes de reuniones, las partes deben acordar las condiciones de salida para los 7.791 trabajadores que dejen sus puestos de trabajo, antes del 10 de junio, plazo en el que según la ley tiene que cerrarse el ERE porque las negociaciones formales deben tener una duración no superior a 30 días naturales.

Pero también en estos días (hay reuniones los días 1,2,7 y 8 de junio) se debe aclarar dónde acabarán los empleados que serán reubicados dentro del grupo y en qué condiciones. La entidad ya anunció en abril una reducción de la cifra inicial de despidos (8.300) porque recolocará a 481 en otras filiales.

Sin embargo, el banco aún no ha dado más detalles del futuro de estos trabajadores. Solo se sabe que gran parte de ellos (pero no todos) acabarán en Caixabank Tech, una filial de servicios informáticos que antes se llamaba Silk Aplicaciones, existe desde hace más de 10 años y ha sido renombrada recientemente.  

Fuentes de la entidad explican a Economía Digital que antes de la fusión, Caixabank ya trabajaba en una reorganización de los servicios informáticos y tecnológicos, que históricamente han estado repartidos entre el banco y diversas empresas filiales del grupo.

El banco que preside José Ignacio Goirigolzarri contempla que Caixabank Tech experimente un importante crecimiento tras el continuo avance de digitalización en el sector bancario. Y por esta razón, la dirección ha propuesto a los representantes de los trabajadores que un número significativo de personas afectadas por el proceso de reestructuración puedan pasar a esta filial.

Un movimiento muy similar al que hizo el Banco Santander en su último ERE, pues también decidió reubicar en su filial tecnológica a parte de los que iban a ser despedidos. Según detallan desde la entidad catalana, al hacer un análisis de los solapamientos y las duplicidades, detectaron la posibilidad de traspasar parte de la plantilla a Caixabank Tech, donde tendrán nuevas posiciones con funciones adecuadas a perfiles tecnológicos.

Pero esto limita bastante el tipo de trabajadores que puede desplazarse allí, si bien, los perfiles tecnológicos poco tienen que ver con los empleados de la red de sucursales o los servicios centrales. La formación no es la misma y el trabajo tampoco, denuncian desde los sindicatos.

En UGT van más allá y explican a ED que el banco ha hecho un “juego de trileros”, vendiendo casi 500 reubicaciones que realmente no se van a hacer. Según explican, a las personas que actualmente trabajan en los servicios informáticos de Bankia, les van a rescindir el contrato y después le harán un nuevo en esta empresa participada al 100% por el grupo.

“Un convenio distinto con condiciones distintas, pero sin cambiar si quiera de silla” añaden. En concreto se refiere a los trabajadores de los servicios informáticos de Bankia, ubicados actualmente en dos edificios de Las Rozas (Madrid).

Desde CCOO-Bankia, comentan que lo que quiere el banco es externalizar el servicio que hacen los trabajadores de Las Rozas procedentes de Bankia, tal y como hizo con los de Caixabank cuando renombraron Silk.

“A estos trabajadores se les ofrecieron las mismas retribuciones, es decir mantuvieron sus condiciones laborales y además, tienen una carta de garantía de retorno por si lo manifiesta el empleado” detallan.

Y precisamente estas dos garantías son las que quieren conseguir ahora los sindicatos para los trabajadores de Bankia, o cualquier persona que pudiera irse a Caixabank Tech. Sin embargo, la dirección del banco no ha dedicado ni una sola reunión a hablar de las condiciones de los reubicados, ni si quieran está marcado en el calendario cuando lo harán pese a que quedan unos días para cerrar las negociaciones.

«Las condiciones del ERE son más duras de lo normal»

“Las negociaciones del ERE van muy lentas porque empezaron muy abajo, con cifras de despidos muy elevadas y condiciones más duras de lo normal. Han sido demasiado ambiciosos y es probable que tengamos que ampliar el plazo de negociaciones”, reconocen.

Desde CCOO-Caixabank, Ruth Bolaños, explica que hasta ahora, los trabajadores de Caixa que se han ido a una filial del grupo, lo han hecho, “gracias a los sindicatos” con un modelo de excedencia especial de grupo. Esto es un acuerdo regulado, donde la persona mantiene el cordón umbilical con la matriz y tiene derecho de retorno.

Y este es uno de los objetivos actuales en la negación, porque para el sindicato “hasta que no se pacten las condiciones, siguen siendo despidos y actualmente hay 8.291” aclara. “Venden un plan de marketing, diciendo que habrá casi 500 reubicaciones pero ni si quiera hablan de cómo será su futuro” añade.

En opinión de Bolaños, el servicio informático y tecnológico de un banco es “crucial” pero “no pueden vender una rebaja de despidos sin condiciones, porque entonces pueden ser forzosos”, concluye.

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