El charcutero de Carrefour se enfila a la quiebra

El principal líder de ibéricos de España dispara sus deudas y afronta una delicada situación financiera en plena investigación judicial por la trama del jam

La mayor empresa de distribución de ibéricos en España y proveedor predilecto de Carrefour, Comapa, se encamina al concurso de acreedores. La compañía, actualmente investigada por los juzgados de Fregenal de la Sierra (Badajoz)  su participación en una presunta trama contra la seguridad alimentaria, afronta su peor momento desde la creación de la empresa en 2001.

Comapa atraviesa serias dificultades financieras después de que el ministerio de Sanidad, a través de la Agencia de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, Aecosan, emitiera una alerta sanitaria en junio contra su jamón Oro de la Ermita, vendido principalmente en las tiendas de Carrefour a precios difíciles de batir.

La empresa tuvo que retirar enormes cantidades de sus jamones investigados tras la detección de una red empresarial que ha obtenido beneficios millonarios con la venta fraudulenta de jamones en mal estado procedentes de las devoluciones de las cadenas de supermercados.

Crecimiento en deudas

Comapa cerró 2017, su mejor año de facturación (más de 420 millones en ventas) con 87 millones de deudas a corto plazo y más de 100 millones de euros en compromisos pendientes de pago a proveedores.

Pero las cifras se han disparado este año con el deterioro de la imagen de la empresa, que ha sido imputada por los juzgados y cuyos responsables tendrán que declarar los próximos días ante la juez por su implicación en la trama empresarial que se lucraba con la venta de jamones en mal estado, adulterados y sin cumplir con las exigencias sanitarias, según explican fuentes implicadas en la causa judicial.

Comapa se encuentra en el centro de una trama que vendía productos cárnicos, embutidos y jamones en mal estado, caducados o cuya fecha de consumo preferente había sido sobrepasada. La empresa creció sobre la base de un negocio atractivo en años de crisis: productos cárnicos, embutidos y jamones low-cost. Se trataba de precios imbatibles para el resto de productores.

Comapa forzaba a los ganaderos y proveedores para obtener siempre los mejores precios. También hizo inversiones en secaderos a precio de saldo de empresas del sector que habían quebrado. Al producir en masa productos de bajísimo coste, comenzaron a crecer los productos defectuosos y las devoluciones.

“Uno de ellos es el enorme secadero en Granada utilizado para la curación de jamones como Oro de la Ermita. Es un búnker, sin ventilación, un espacio no apto para la curación de jamones. Por esa razón, daban tantos problemas y tenían tantos defectos. De allí salieron los famosos jamones con gusanos”, explican fuentes cercanas a la compañía.

La compañía ha disparado la deuda incluso con algunos de sus accionistas, entre ellos la gigante cárnica Vall Companys, con un 30% de participación en la empresa. Vall Companys presiona para que Comapa se ponga al día con las deudas pendientes.

La empresa ha crecido como la espuma en base a líneas de crédito concedidas por los bancos por su enorme capacidad de facturación. Pero ahora, el dinero no fluye como antes.

“La situación de caja es preocupante. Tiene dificultades para hacer frente a sus compromisos tras la caída de su reputación al verse implicada en la trama del jamón. La empresa ha explicado a los juzgados que es una afectada por la trama y que no forma parte de ella. Por eso, ha pedido su desimputación, algo que los juzgados no han concedido”, explican las mismas fuentes. Ahora, la empresa acudirá a la Audiencia Provincial para reclamar ser excluida de la lista de imputados. 

La juez del caso sí ha concedido a los imputados de Comapa y empresas filiales declarar a través de videoconferencia, tal como lo han hecho otros imputados del caso. La empresa se enfrenta a unas Navidades vitales para su subsistencia.