Fridman transforma el 60% de las franquicias de Dia pese a las quejas

La cadena de supermercados avanza con el modelo 2020, que no le ha librado de numerosas críticas entre los franquiciados

Dia presentó el pasado mes de septiembre su nuevo modelo de franquicias para tratar de desmarcarse de las polémicas que le acompañaron durante los últimos años. La cadena de supermercados hizo oficial el lanzamiento de su modelo 20 20 en otoño. Al cierre de la campaña, más del 60% de los franquiciados ya estaban afiliados al nuevo proyecto. Sin embargo, las críticas no cesaron durante todo el periodo.

Según hizo público la cadena de supermercados, el 64% de los franquiciados españoles (950) y el 67% de los portugueses (180) ya están suscritos al modelo de franquicias que impulsa la nueva cúpula de la empresa, encabezada por Stephan DuCharme. “En Argentina se ha desplegado un nuevo modelo actualizado de franquicia, mientras que se está preparando el lanzamiento de una oferta a medida en Brasil”, dijo la empresa el jueves.

Sin embargo, el nuevo modelo repite vicios del anterior. Dos franquiciados diferentes explican a Dia que trabajan con el nuevo sistema desde hace varios meses y que ya sufren problemas de liquidez en su establecimiento. El principal cambio introducido –el franquiciado paga un porcentaje de las ventas y no la mercancía que recibe— no sirvió para que muchos asociados llegasen ni siquiera a ganar dinero a las pocas semanas de su introducción.

A pesar de la nueva manera de afrontar los pagos, la compañía sigue sin abonar la totalidad de las ofertas y los cupones que pone a disposición de los clientes. Aunque la cotizada ha reducido su agresividad comercial, buena parte del margen es soportado por los franquiciados, que deben vender algunos artículos a pérdidas con la confianza de recuperarlo a través de otros productos.

Además, los franquiciados también deben sufragar, a parte del pago de la mercancía, los salarios de sus trabajadores, la luz y demás gastos operativos en una cuenta a parte. Entre los costes fijos y el golpe que suponen las promociones se forma un agujero que ya arrastra a varios franquiciados a quedarse sin efectivo.

JP Morgan ya advirtió a Dia: “Creemos que un modelo de franquicias sostenible es uno en el que los franquiciados obtienen buenos beneficios”

Y encima, los franquiciados de Dia ven como la deuda con la empresa se hace cada vez más grande. Antes, al abonar el coste de la mercancía cuando llegaba el camión de reparto, tenían la posibilidad de gestionar la llegada de estos envíos y, a cambio de disponer de menos productos, espaciar los pagos. Ahora, “cada jornada de venta se genera un pasivo que hace más grande la cantidad que debemos”, explica uno de ellos.

Con la pérdida de control sobre la materia prima que llegan, algunos incluso llegan a sentirse de nuevo empleados de la cotizada que controla Mikhail Fridman.

Así, los mismos fantasmas vuelven a aparecer sobre la compañía, y en el sector surge una duda que para algunos es cada vez más clara: “Unos supermercados con los márgenes tan bajos jamás serán rentable para los franquiciados”. De hecho,JP Morgan ya le avisó en 2015, con Ricardo Currás todavía al mando de las operaciones: “La compañía corre el riesgo de sufrir una deserción de sus franquiciados […] la mayoría ganan muy poco dinero o directamente ni ganan dinero […] creemos que un modelo de franquicias sostenible es uno en el que los franquiciados obtengan buenos beneficios”, advertían los analistas.

Pese a que el modelo comienza a chirriar, Dia pretende que a mediados de 2021 el sistema 20 20 ya esté totalmente implementado. “Primero te lo ofrecen como voluntario, pero si te niegas te advierten de que no te renovarán el contrato cuando caduque”, avisa otro de los franquiciados. La presión comercial se produjo incluso durante el estado de alarma, cuando los dirigentes de la organización comenzaron a utilizar estas técnicas para adherir a los franquiciados al sistema, tal y como explicó Economía Digital en otoño. 

La recuperación de Dia en 2020

Los supermercados Dia perdieron 363,8 millones de euros en 2020. Principalmente lastrados la depreciación del real brasileño, la compañía sí logró recortar los números rojos el 54% respecto al año anterior. También consiguió incrementar las ventas el 0,2% a pesar del cierre de tiendas acometido. El incremento se produjo gracias al boom de consumo durante la primera ola de la pandemia.

Según dijo la empresa controlada por Mikhail Fridman en un comunicado enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la organización cerró el 6,9% de las tiendas durante el año pasado. Los ingresos podrían haber sido mejores (6.882,4 millones) de no ser por la devaluación del real brasileño y el peso argentino y la caída del turismo en España y Portugal.

“Nuestros resultados demuestran los progresos diarios tras haber sentado las bases de la hoja de ruta en 2019”, celebra la empresa

La empresa dejó atrás las pérdidas de 790,5 millones y logró enjugar el 54% de los números rojos. El Ebitda ajustado sí fue positivo y saltó desde los -90,9 millones hasta los 122,9 millones. El Ebit siguió en rojo: desde los -580,2 millones a los -182,1 millones.

“Nuestros resultados financieros demuestran los progresos diarios que Dia lleva a cabo en la consecución de su hoja de ruta plurianual. Habiendo sentado las bases en 2019, en 2020 hemos introducido mejoras operativas y comerciales en los cuatro países en los que operamos, liderados por los equipos de dirección a nivel país”, celebró el presidente ejecutivo de la cotizada, Stephan DuCharme.